La Selección Española de Fútbol firmó un empate sumamente descafeinado ante el combinado de Irak en el estadio de Riazor, en lo que supuso el primer test de preparación de cara a la cita mundialista. El encuentro sirvió como una prueba cuanto menos curiosa para el seleccionador Luis de la Fuente. El técnico riojano apostó por configurar una alineación inicial plagada de futbolistas que, salvo sorpresas de última hora, no formarán parte de la expedición definitiva. Jugadores como Jon Martín y Marc Bernal se perfilan para quedarse en tierra de cara al torneo.
Las ausencias condicionaron de forma notable el dibujo táctico sobre el césped gallego. De la Fuente no pudo contar con tres de sus piezas recién incorporadas, dispuso de tres futbolistas tocados y optó por dejar a otros cuatro en la grada. Ante este panorama médico y logístico, el cuerpo técnico prefirió recurrir al denominado grupo de apoyo para confeccionar el once. La alineación resultante tendrá muy poco que ver con el bloque titular que deba asumir la responsabilidad en tierras americanas.
La primera mitad arrancó con buenas sensaciones para el conjunto español gracias a una alta monopolización de la pelota. Álex Baena dispuso de la primera ocasión clara del choque, topándose con una respuesta blanda del guardameta Basil. Poco después, Aymeric Laporte firmó una notable recuperación cerca de su propia área defensiva. Dani Olmo habilitó en corto a Borja Iglesias, quien dejó pasar de forma inteligente el esférico para la llegada en carrera de Ferran Torres.
El extremo valenciano inició una cabalgada en solitario desde el centro del campo sin encontrar apenas oposición en la zaga visitante. Ferran se plantó en el área de Irak y ejecutó un potente zurdazo que superó la débil resistencia del portero rival para inaugurar el marcador. Con la ventaja local, el partido parecía encarrilarse de manera plácida para la escuadra nacional. El propio Ferran Torres estuvo a punto de ampliar la renta antes del descanso tras estrellar un balón en el travesaño.
Sin embargo, antes de alcanzar la primera media hora de juego, se produjo la acción desgraciada de la noche para los locales. El futbolista iraquí Merchas Doski controló un pase en largo y sacó un fuerte zapatazo con la intención de colgar el balón al corazón del área. El guardameta español Joan García se embolicó de forma estrepitosa en su salida y el esférico terminó alojándose en el fondo de las mallas. El inesperado gol del empate supuso un minipunto a favor de Unai Simón en el debate de la portería.
Carrusel de cambios pactado
El paso por los vestuarios acentuó la desconexión general de un partido que languideció por completo en el segundo acto. Luis de la Fuente introdujo cinco sustituciones del tirón para dar minutos a los meritorios de la lista. Por parte española, el joven Jesús Rodríguez puso ímpetu en los primeros compases de la reanudación, pero el juego colectivo se fue diluyendo. La plantilla se manejó con el freno de mano echado ante la proximidad del viaje y el desgaste de la temporada.
Irak demostró que no haría prisioneros sobre el césped de Riazor empleando una dureza excesiva en varias acciones. El jugador visitante Dhurgham Ismaeel cometió una durísima entrada sobre Álex Baena que fue sancionada con cartulina amarilla. Minutos más tarde, su compañero Rebin Sulaka emularía dicha acción con idéntico resultado disciplinario. Por fortuna para el cuerpo técnico español, los futbolistas afectados pudieron recuperarse sin lamentar lesiones de gravedad.
El tramo final del choque se convirtió en un auténtico rompecabezas para los cronistas debido al carrusel constante de sustituciones. Ambos banquillos decidieron agotar las 11 variantes permitidas tras haberlo acordado previamente al tratarse de un duelo de carácter amistoso. Prácticamente todos los integrantes de la convocatoria española dispusieron de la oportunidad de debutar sobre el verde. El guardameta Leo Román saltó al campo en la segunda mitad para reemplazar a Joan García bajo palos.
Los únicos futbolistas de campo que se quedaron sin disputar un solo minuto fueron los defensas Pau Cubarsí y Marcos Llorente. Ambos zagueros apuntan a la titularidad en la cita de las Américas, por lo que se prefirió dosificar su carga física. La expedición española priorizó acumular tono físico y evitar accidentes médicos antes de cruzar el charco. El terreno de juego de Riazor había sido señalado como un factor de riesgo antes del pitido inicial de un colegiado alemán que no añadió descuento.
La conclusión del choque dejó un marcador feo pero sin consecuencias negativas en forma de bajas médicas para España. Los integrantes de la delegación de Irak celebraron el empate con notable alegría al término de los noventa minutos. El público asistente en las gradas de Riazor despidió con optimismo al equipo nacional a pesar del bache liguero. La Selección vuela hacia el continente americano sabiendo que el verdadero nivel se medirá cuando comience la competición oficial. @mundiario
