España prepara el escenario que más veces le ha condenado en un Mundial

España no quiere que le pase lo mismo que a Alemania. La eliminación germana ante Paraguay dejó una imagen deportiva dura, pero también una lectura interna todavía más incómoda: cuando llegó el momento límite, la responsabilidad del sexto penalti no pareció estar tan clara como debía. Y eso, en una tanda, puede pesar tanto como el golpeo.

Por eso la selección española ha dedicado parte de sus últimas sesiones a trabajar los penaltis antes del cruce ante Austria. No porque Luis de la Fuente quiera llevar el partido hasta ahí, sino porque ya no queda margen para improvisar.

En una eliminatoria mundialista, preparar una tanda no es asumir debilidad. Es aceptar que el torneo también se decide en escenarios que no siempre dependen del juego.

España lo sabe mejor que nadie. Rusia 2018 y Marruecos 2022 siguen siendo dos heridas abiertas desde los once metros. Dos Mundiales consecutivos terminaron igual: con la selección fuera, con sensación de bloqueo y con el penalti convertido en algo más que una ejecución técnica. Desde entonces, cada eliminatoria arrastra esa sombra.

El caso de Alemania ha servido como recordatorio reciente. La Mannschaft, históricamente asociada a la fiabilidad en las tandas, cayó ante Paraguay y quedó señalada por lo ocurrido en torno al sexto lanzamiento. Más allá del fallo, el ruido estuvo en la gestión: quién quería tirar, quién no, quién debía asumirlo y hasta qué punto estaba decidido antes.

Ahí aparece la verdadera cuestión para España. No basta con tener buenos lanzadores. Hace falta tener una jerarquía clara, una lista trabajada y una respuesta preparada si alguno de los elegidos ya no está sobre el campo cuando termina la prórroga. De la Fuente lo explicó en esa línea: se pueden tener futbolistas idóneos, pero el partido puede cambiarlo todo.

También hay jugadores que han levantado la mano. Álex Baena, por ejemplo, dejó claro que siempre quiere tirar. Esa predisposición cuenta, pero no resuelve por sí sola el problema.

En una tanda no sólo importa quién golpea mejor, sino quién sostiene mejor la presión cuando el partido, el Mundial y el ruido se concentran en once metros.

España tiene talento suficiente para evitar llegar a ese punto ante Austria. Pero el Mundial ya ha demostrado que las favoritas también se atascan, que los partidos se igualan y que las eliminatorias no siempre premian al equipo que más propone. Preparar los penaltis, en ese contexto, no es un detalle menor. Es una obligación.

 

La lección alemana es clara: el peor penalti no siempre es el que se falla, sino el que nadie tiene claro quién debe lanzar. Y España, después de dos Mundiales marcados por esa misma frontera, intenta llegar al cruce con una certeza mínima: si vuelve a tocar sufrir desde los once metros, que al menos no sea por falta de preparación. @mundiario