Espanyol 0-1 Atlético: Álex Baena sigue en estado de gracia

El idilio del Atlético de Madrid con las emociones de alta tensión en los desenlaces escribió un capítulo de oro sobre el verde de Cornellà-El Prat. Cuando el encuentro agonizaba y las tablas parecían un castigo inevitable al asedio visitante, la pizarra de Diego Pablo Simeone encontró la grieta definitiva en el minuto 89. Un latigazo magistral de Álex Baena desde la media luna, conectado tras una gran maniobra de Julián Alvarez, desató la locura en el banquillo rojiblanco y certificó un triunfo agónico por la mínima (0-1) que prolonga el momento dulce de los madrileños en la novena jornada de LaLiga.

La victoria colchonera tuvo que madurarse a fuego lento ante un Espanyol atrincherado en su propia área. El conjunto de Manolo González apostó todas sus cartas a la resistencia numantina y a la inspiración descomunal de su guardameta Ángel Fortuño, un muro infranqueable durante prácticamente todo el desarrollo del choque. Pese al abrumador dominio territorial de los visitantes, reflejado en más del 70% de posesión y una producción constante que acumuló quince disparos y 1,34 goles esperados según los registros de Opta, los guantes del arquero blanquiazul desbarataron una y otra vez los intentos de la vanguardia atlética.

En ese contexto de asfixia y desgaste, la intervención de los relevos dinamizó el ataque madrileño en el momento más crítico. La entrada al campo de Julián aportó esa dosis de veneno y movilidad indetectable que el bloque requería para abrir defensas cerradas. El delantero argentino no solo rondó el gol con un peligroso tiro desviado por el propio Fortuño y un posterior remate que lamió la cepa del poste en el tiempo de descuento, sino que ofreció la pausa y el criterio necesarios para alimentar a los llegadores desde la segunda línea.

El tanto que descorchó el festejo colchonero nació en una maniobra de altísima precisión técnica tejida desde la zaga visitante. Con valentía bajo presión en campo propio, Alejandro Grimaldo rompió las líneas de presión pericas con una incursión limpia por el perfil zurdo para habilitar la zancada de la Araña. El atacante albiceleste atrajo las marcas de los centrales antes de ceder el balón con sutileza a la frontal del área, donde Baena armó la pierna con velocidad de ejecución y clavó un derechazo cruzado e inapelable al palo largo ante el que nada pudo hacer el estirado meta local.

La diana del mediapunta de Roquetas de Mar desató un estallido de euforia en la banda que vio al propio Cholo Simeone recorrer metros para fundirse en un abrazo con los suplentes y los protagonistas de la acción. Para Baena, el premio coronó una actuación sobresaliente en la que ya estaba siendo el elemento más desequilibrante del esquema foráneo, reivindicando su peso específico en los metros de la verdad y premiando la fe inquebrantable de una plantilla acostumbrada a pelear hasta el pitido final.

El susto en la prolongación y la resignación blanquiazul

Sin embargo, el guion todavía reservaba un sobresalto dramático para el conjunto de la capital antes de certificar los tres puntos. Ya en el minuto 94 de la prolongación, el Espanyol acarició el empate mediante una tremenda volea a botepronto de Pol Lozano desde fuera del área. El disparo rebotó ligeramente en una pierna defensiva alterando la trayectoria del esférico, obligando a Jan Oblak a ejecutar una parada inverosímil rectificando su cuerpo en el aire para enviar el balón a córner y salvar una victoria que valía su peso en oro.

Tras la finalización del duelo, el capitán perico Javi Puado no escondió la amargura por ver cómo el punto arañado se esfumaba en un descuido de colocación en los compases finales. «Siempre queremos ganar, pero un empate con un equipo de arriba y ganando la siguiente jornada son cuatro puntos. Hay que seguir trabajando y mejorar este tipo de cosas para que no vuelvan a ocurrir», lamentó el atacante catalán, insistiendo en la identidad de trinchera que necesita su vestuario: «Vivimos de porterías a cero, no somos un equipo que meta tres goles por partido, así que necesitamos encajar lo menos posible».

El propio Puado reconoció con resignación que un desajuste mínimo contra transatlánticos de esta categoría se paga de inmediato con la lona. «Hemos hecho un partido bastante serio y hemos tenido oportunidades. En una contra, con una vigilancia mal hecha, tienen calidad para llegar y meterla», explicó el delantero, apelando a la autocrítica para corregir los despistes estructurales que han penalizado al bloque en sus recientes presentaciones domésticas.

Baena en estado de gracia 

En el bando colchonero, las sensaciones son de máxima satisfacción: el equipo ha demostrado una vez más ese oficio indispensable para sumar de a tres incluso cuando el choque se embarra y el cerrojo rival parece infranqueable. La aportación del flamante campeón del mundo volvió a resultar determinante para sostener el pulso competitivo de los pupilos de Diego Pablo Simeone, decididos a no perderle la pista al FC Barcelona en la cima de la tabla y a marcar distancias frente a su eterno rival ciudadano, el Real Madrid.

En este engranaje, Álex Baena continúa ratificando un momento de forma pletórico, consolidado como una pieza axial en la pizarra rojiblanca gracias a su versatilidad para actuar como enganche o ejercer de falso nueve. Con cinco dianas en su casillero liguero, su llegada al área, sumada a una clarividencia privilegiada para la asociación entre líneas, lo confirman como uno de los futbolistas más determinantes y codiciados del panorama continental. @mundiario