Glen Powell se ha sumado a la lista de estrellas de Hollywood que prefieren mantenerse al margen de la política. El protagonista de Top Gun: Maverick y Chad Powers protagoniza la nueva portada de la revista Esquire, donde habla de su rechazo a opinar públicamente sobre la actualidad y, de paso, se sincera sobre el primer gran tropiezo de su carrera en taquilla.
El actor recordó que creció en una casa donde sus padres nunca sacaban temas políticos durante las comidas, algo que hoy agradece. Según la publicación, su interés por ese terreno es todavía menor en la actualidad. «Con el tiempo, me di cuenta de que la política divide a la gente», explicó Powell, que considera que el afán por imponer un punto de vista es la peor versión de cualquier conversación.
«Sinceramente, no me gusta ese discurso. Ya no es tan sano como antes», añadió el intérprete, que aseguró respetar a quienes se involucran y luchan por sus ideas. Sin embargo, dejó claro que su vocación está en otra parte y que, si fuera una persona política, estaría hablando de ello.
Una tendencia que crece en Hollywood
Las palabras de Powell recuerdan a las de Dwayne Johnson, que también en una portada de Esquire, a principios de este año, anunció que dejaría de hablar públicamente sobre política. El actor ya había admitido en 2024, en una entrevista con Fox News, que se arrepentía de haber apoyado a Joe Biden en las elecciones de 2020 porque aquel gesto dividió a sus seguidores. «La política es omnipresente y eterna. No me gusta. A veces la odio», confesó entonces.
Meses antes, Jennifer Lawrence había explicado a The New York Times su nueva reticencia a pronunciarse sobre estos asuntos. Se trata de un cambio radical para la actriz, que se manifestó abiertamente contra Donald Trump durante su primer mandato. Ahora sostiene que las celebridades no influyen en el voto y que sus opiniones solo echarían más leña a un país profundamente dividido. Por eso prefiere transmitir sus ideas a través de los proyectos que produce, entre ellos dos documentales sobre Afganistán y el aborto.
El tropiezo de The Running Man
Aunque evitó la política, Powell sí habló de sus primeros fracasos tras una racha de éxitos como Top Gun: Maverick, Cualquiera menos tú y Twisters. Su gran apuesta del otoño de 2025, The Running Man, dirigida por Edgar Wright, recaudó menos de 70 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto cercano a los 110 millones.
Según el actor, los problemas internos de Paramount pesaron en el resultado. «Despidieron a todo un departamento de marketing un mes antes del estreno de nuestra película, en medio de una fusión», señaló, en referencia a los despidos masivos que el estudio llevó a cabo a finales de octubre de 2025, pocas semanas antes de que la cinta llegara a los cines.
Después llegó How to Make a Killing (título aún sin estreno confirmado en España), una comedia negra de A24 que se quedó en 21 millones de dólares en todo el mundo. «Hubo muchos problemas con eso. Simplemente no había tiempo suficiente para hacerlo bien», admitió Powell, que asegura haber aprendido una lección clara: en esta industria no hay que tener prisa.

