«¿Por qué lleva una corona mortuoria en la cabeza? Eso trae mala suerte?», gritó Serguéi Bondarenko, diputado de Rusia Unida –el partido de Vladímir Putin–, cuando vio el reivindicativo conjunto que vestía su compañera Helga Pirogonova en el pleno local de Novosibirsk: una diadema de girasoles, símbolo de la resistencia ucraniana, y una blusa azul bordada. «Mientras esté aquí, y siempre que pueda hacer algo para hacer del mundo un lugar mejor, aquí estaré», respondió la diputada independiente, que aguantó estoicamente toda la sesión rodeada de más de una veintena de políticos ataviados con mascarillas negras con la imagen de un oso o la letra Z que llevan dibujada los tanques rusos.
«Era mi forma de expresarme, de decir, sin… Ver Más

