El pestillo de un búnker salvó la vida de Cecilia a 700 metros de Gaza. Mientras, en el kibutz de Be’eri, una granada hizo saltar por los aires a Daniel, un médico que trataba de taponar las heridas de decenas de vecinos acribillados a balazos. Los supervivientes de los ataques llamaban desesperados a la puerta de otras comunas en busca de auxilio. Muchos no tienen donde volver. Y las alarmas no dejan de sonar. Ya han pasado ocho días desde aquel ‘sabbat’ que empezó con la celebración de la popular fiesta del Sucot y acabó convirtiendo los kibutz, tranquilas colonias rurales , en trampas mortales. Noticia Relacionada estandar No Horror en el kibutz de Kfar Aza: certezas y dudas sobre… Ver Más
