La diplomacia corporativa es un concepto habitual en Estados Unidos, Japón, Reino Unido o en países de la Unión Europea como Alemania, Francia o Suecia. Sin embargo, en España y en la mayoría de países de América Latina el término no es tan conocido, aunque se está produciendo un importante cambio en la última década.
La diplomacia corporativa va más allá de la Responsabilidad Social Corporativa —que muchas empresas españolas y latinoamericanas tienen ya integrada en sus líneas de actuación— y se orienta a impulsar el diálogo de las empresas con la sociedad civil, las instituciones públicas, los medios de comunicación y las redes sociales. El objetivo es comprometer a las empresas en la creación de entornos y prácticas responsables que, a largo plazo, redunden positivamente en la confianza y la buena imagen ante la sociedad.
Una cadena hotelera que se preocupa por no alterar el medio ambiente o respetar a las comunidades originarias, o una empresa que se muestra inflexible con sus proveedores combatiendo la explotación laboral infantil, son ejemplos de buenas prácticas de diplomacia corporativa. Los costes iniciales se ven compensados al evitar futuras situaciones conflictivas que pueden arruinar —en cuestión de horas, debido a la viralización en internet— la confianza de los consumidores y la imagen de una marca.
Esto es especialmente destacado en Europa, pero también en Estados Unidos, así como en países como Corea del Sur, Australia o Japón y, de forma creciente, en América Latina. La conciencia y el rechazo de las sociedades civiles y de los consumidores contra aquellas empresas que devastan o agreden el medio ambiente, utilizan trabajo infantil o presentan un pésimo historial en derechos humanos es cada vez mayor.
En el espacio de la Unión Europea, las principales y más prestigiosas consultoras de diplomacia corporativa tienen sus sedes centrales en Bruselas —sede de las instituciones europeas—, así como en París y Berlín. Debe tenerse presente que la Unión Europea cuenta con un extenso y complejo marco normativo, con directivas y regulaciones dirigidas a las empresas tanto en su actividad dentro del territorio comunitario como en países terceros.
En España, entre las consultoras especializadas en diplomacia corporativa destaca “Diplocorp”, por su orientación dirigida a garantizar el cumplimiento de los estándares globales de sostenibilidad y derechos humanos, el diálogo con las comunidades locales y autoridades, así como la gestión de la reputación, un aspecto clave en la era digital.
Erika Torregrosa Acuña es la CEO de “Diplocorp”, cuya sede central se encuentra en Barcelona. Nacida en 1973 en Bogotá (Colombia), es licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona y máster en Liderazgo para la Gestión Política y Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es funcionaria de carrera de la Generalitat de Catalunya y ha sido jefa de Gabinete del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (2017-2020). También fue directora de Gabinete de la Secretaría de Estado de Migraciones, del Gabinete del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, así como de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Es profesora asociada de Derecho Penal en la Universidad de Barcelona, así como en la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), en los grados de Criminología y Derecho.
La diplomacia corporativa se está consolidando en esta última década en España y América Latina como una línea de actuación fundamental para las empresas, en particular aquellas que desarrollan su actividad en ámbitos internacionales. La regulación de la Unión Europea, una de las más avanzadas del mundo, está contribuyendo también al desarrollo de este sector, que desempeña un papel relevante en la promoción de prácticas responsables por parte de las empresas privadas.
En América Latina y España existe una creciente conciencia social por parte de los consumidores, que impulsa un cambio hacia un modelo en el que las empresas no solo atiendan a sus beneficios inmediatos, sino que también desarrollen un compromiso firme con la sociedad, los derechos humanos y el medio ambiente. @mundiario
