La Fiscalía de EE UU desmonta la defensa de Maduro: Venezuela nunca pidió su inmunidad

La defensa de Nicolás Maduro ha encontrado un obstáculo inesperado en su intento de evitar el juicio en Estados Unidos. La Fiscalía federal de Nueva York sostiene que el propio Gobierno venezolano nunca ha solicitado que Maduro o Cilia Flores sean considerados inmunes ante la justicia estadounidense. La afirmación aparece en un escrito presentado ante el juez Alvin K. Hellerstein y golpea directamente uno de los principales argumentos de la estrategia jurídica del matrimonio.

El asunto no es menor. Maduro pretende que el tribunal estadounidense reconozca su condición de jefe de Estado y, a partir de ahí, aplique la denominada inmunidad soberana para impedir que continúe el proceso penal en su contra. La defensa sostiene que Maduro debe recibir un tratamiento equivalente al de la actual presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez.

Pero la Fiscalía plantea una cuestión fundamental: si Venezuela realmente considera que Maduro conserva inmunidad como presidente, ¿por qué nunca la ha reclamado formalmente ante Estados Unidos?

Caracas sí reclamó protección para Delcy Rodríguez

El contraste con Rodríguez es uno de los elementos más llamativos del documento presentado por los fiscales. Venezuela sí realizó una petición formal para que Estados Unidos reconociera la inmunidad de Rodríguez en otro procedimiento judicial.

El 14 de mayo, la Cancillería venezolana envió una nota diplomática a Washington para reclamar protección para Rodríguez en una demanda civil presentada en Florida. Dos meses después, el Gobierno estadounidense comunicó al tribunal que reconocía a Rodríguez como jefa de Estado de Venezuela y que, por esa condición, gozaba de inmunidad frente a aquella demanda.

Para los fiscales, esta diferencia resulta especialmente significativa. Caracas sabía cómo solicitar una inmunidad diplomática y lo hizo cuando consideró que correspondía proteger a Rodríguez. Sin embargo, no realizó una petición equivalente para Maduro ni para Flores.

La Fiscalía utiliza precisamente esta circunstancia para cuestionar la argumentación de los abogados del antiguo mandatario. Según el escrito, si Venezuela hubiera querido defender ante los tribunales estadounidenses la inmunidad de Maduro, habría tenido la posibilidad de hacerlo.

Washington dejó de reconocer a Maduro como presidente

La otra pieza fundamental del argumento estadounidense está relacionada con el reconocimiento político de Maduro. La Fiscalía recuerda que Estados Unidos dejó de reconocerlo como presidente venezolano en enero de 2019, después de las elecciones que permitieron a Maduro iniciar un nuevo mandato y que Washington y numerosos países consideraron fraudulentas. Desde la perspectiva estadounidense, por tanto, la situación de Maduro no puede equipararse automáticamente a la de Rodríguez, a quien la Administración de Donald Trump reconoce actualmente como jefa de Estado de Venezuela.

Esta diferencia política tiene ahora una consecuencia directa en los tribunales. Maduro intenta que el juez federal de Nueva York reconozca una inmunidad derivada de su antigua condición presidencial, mientras que los fiscales sostienen que ni Estados Unidos ni el propio Gobierno venezolano han planteado formalmente que esa protección deba aplicarse al exmandatario.

La disputa, por tanto, no se limita a determinar si Maduro cometió o no los delitos de los que se le acusa. Antes de llegar al fondo del caso, el tribunal debe resolver si puede ser juzgado en Estados Unidos en las condiciones actuales.

Una decisión que puede marcar el futuro del proceso

La audiencia de noviembre puede convertirse en uno de los momentos jurídicos decisivos del caso. Si el juez rechaza el argumento de la inmunidad, la defensa perdería una de sus principales vías para intentar cerrar el proceso antes de que llegue a juicio.

La situación de Flores también tendrá una nueva revisión judicial. Para el 8 de octubre está prevista una vista sobre la petición de arresto domiciliario y libertad bajo fianza formulada por su defensa, que ha alegado motivos de salud. La Fiscalía se opone y considera que existe un riesgo extremo de fuga.

El caso de Maduro ha adquirido así una dimensión que va mucho más allá de su enfrentamiento personal con la justicia estadounidense. También está poniendo a prueba hasta dónde puede llegar la inmunidad de un antiguo jefe de Estado cuando el país que gobernó ya no reclama oficialmente esa protección para él. @mundiario