Al menos 40 muertos y más de 100 heridos. Es el trágico balance que ha dejado este viernes por la tarde un tiroteo en una sala de conciertos en Moscú tras la incursión de varios individuos encapuchados y armados con ametralladoras, seguido de un pavoroso incendio. De la posibilidad de este ataque, reivindicado por Estado Islámico, ya alertaron, no obstante, las Embajadas de EE.UU. y Reino Unido a principios de marzo. La legación diplomática de Estados Unidos en el país dirigido por Vladímir Putin advirtió el pasado 8 de marzo de que los «extremistas» tenían planes inminentes de atentar en Moscú, horas después de que los servicios de seguridad rusos dijeran que habían frustrado un tiroteo planeado en una sinagoga por una célula del brazo afgano del Estado Islámico, según informó Reuters. La Embajada, que había instado repetidamente a todos los ciudadanos estadounidenses a abandonar Rusia de inmediato, no dio más detalles sobre la naturaleza de la amenaza, pero dijo que la gente debía evitar conciertos y aglomeraciones y ser consciente de su entorno. Noticia Relacionada estandar No Vídeo La entrada de los terroristas: encapuchados y con metralletas El techo del Crocus City Hall se derrumbó después de que el inmueble se viera envuelto en llamas «La Embajada está siguiendo de cerca los informes de que los extremistas tienen planes inminentes de atentar contra grandes concentraciones en Moscú, incluidos conciertos, y se recomienda a los ciudadanos estadounidenses que eviten las grandes concentraciones en las próximas 48 horas«, pidió entonces la Embajada en su sitio web. De esta información se hizo eco la Embajada de Reino Unido en Rusia, que reprodujo textualmente en X (antes Twitter) las palabras anteriores de la diplomacia estadounidense y agregó: «Aconsejamos a los ciudadanos británicos que no viajen a Rusia» . La advertencia de EE.UU. llegó varias horas después de que el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), principal sucesor del KGB de la era soviética, comunicara que había frustrado un atentado contra una sinagoga en Moscú perpetrado por una célula del grupo militante musulmán suní Estado Islámico .
