Sarah y Yursa Mardini son dos hermanas que salieron de su Siria natal en 2015 con rumbo a Europa. Su infancia transcurrió en Daraya, al suroeste de Damasco. Desde temprana edad, comenzaron a participar en torneos nacionales de natación y entrenaban a diario hasta que la guerra destruyó su hogar y decidieron abandonar Siria buscando una vida mejor en Alemania. Agosto de 2015. Sarah de 20 años y Yursa de 17, abandonan Daraya, la ciudad en la que nacieron, en plena guerra y consiguen llegar a Esmirna, en la costa turca del Egeo. Una vez allí contactaron con la mafia local y, previo pago de 2000 euros cada una, se embarcaron en una balsa a motor con destino a Lesbos , a unos escasos 10 kilómetros de Turquía . En alta mar, el motor de la lancha dejó de funcionar y la embarcación, con 20 migrantes, empezó a navegar a la deriva. Las condiciones meteorológicas cambiaron y los famosos vientos Meltemia, que azotan las costas del Egeo durante los meses de verano, comenzaron a hacer estragos en la endeble embarcación. Llevaban horas en alta mar y todo apuntaba a que no lo conseguirían pero, en ese momento, las hermanas tuvieron una idea: se turnarían y nadando remolcarían la embarcación hasta tierra. Así lo hicieron, y más de 3 horas después, consiguieron llegar con la lancha a cuestas a Lesbos . Desde Grecia, consiguieron atravesar los Balcanes y llegar a su destino final: Berlín. Su hazaña no pasó desapercibida y, una vez asentadas en su nuevo hogar, les empezaron a llover ofertas para unirse a clubes de natación Desde Grecia , consiguieron atravesar los Balcanes y llegar a su destino final: Berlín. Su hazaña no pasó desapercibida y, una vez asentadas en su nuevo hogar, les empezaron a llover ofertas para unirse a clubes de natación. Yursa consiguió retomar su carrera como nadadora y, poco después competir en Río 2018 y Tokio de 2022 como miembro del primer Comité Olímpico de Refugiados de la historia de los Juegos Olímpicos . Como embajadora de ACNUR se ha reunido con varios de los grandes líderes mundiales y ha recibido varios galardones. Su historia la ha contado en el libro ‘Mariposa: de refugiada a nadadora olímpica’ que inspiró la película ‘Las nadadoras’. Cinco años de pesadilla Por su lado, Sarah, tras la experiencia de haber sido testigo del drama de los refugiados en primera persona, decidió abandonar su carrera como nadadora y volver a Grecia , a la isla de Lesbos, para colaborar con la ONG Emergency Response Centre International (ERCI). En 2018, ella y otros 23 miembros de la organización fueron arrestados por las autoridades griegas bajo los cargos de tráfico de personas , blanqueamiento de capitales y espionaje por los que se enfrenta a una pena de hasta 25 años de cárcel. Sarah estuvo en prisión preventiva un total de 118 días. El juicio, que ha sufrido varios aplazamientos e irregularidades en el proceso, se realizará en mayo. Noticia Relacionada opinion No «Moria»: un vertedero de los derechos humanos Antonio Illán Illán Una historia basada en los testimonios reales de dos mujeres refugiadas que tuvieron que huir de sus países de origen El pasado mes de enero –y gracias a las presiones de la ONU y el Parlamento Europeo, que considera que el proceso es « el mayor caso de criminalización de la solidaridad griega en Europa »– varios de los cargos fueron retirados. «Psicológicamente Sarah está muy afectada, es un proceso demasiado largo y tiene estrés postraumático», ha declarado a ABC Zaharias Kesés, representante legal de la joven siria. Sarah, que ahora tiene 28 años, espera que el próximo mayo el Tribunal Supremo de Grecia ponga fin a la pesadilla que empezó hace casi cinco años para poder continuar con su vida y seguir nadando hacia delante.

