Elon Musk dejará su cargo como director ejecutivo de Twitter en cuestión de semanas. Y ya tiene sucesora, así, en femenino. Será Linda Yaccarino, anterior jefa de publicidad de la empresa de medios de comunicación NBCUniversal. No es raro que Musk apueste por una ejecutiva del perfil de Yaccarino, dedicada a un negocio, el publicitario, que es el más importante para cualquier red social, y Twitter no es una excepción. Desde que el ejecutivo, dueño de otras empresas como Tesla o SpaceX, se hizo con la propiedad de la aplicación, los ingresos procedentes de los anuncios que se muestran en la plataforma han caído en picado. De los 100 principales anunciantes que tenía Twitter antes de que Musk comprara la compañía, 37 no han invertido un euro en la plataforma durante los últimos seis meses, según la firma de análisis de mercado Sensor Tower. Mientras tanto, 24 marcas redujeron su gasto promedio mensual en publicidad en Twitter en un 80% o más. Todo esto ha provocado que la empresa, actualmente, no cueste ni la mitad de los 44.000 millones de euros que Musk pagó a finales del pasado 2022. El empresario ha apostado por mejorar los resultados económicos apostando por el servicio de suscripción Twitter Blue, el mismo que da acceso a la marca de verificación azul anteriormente reservada a cuentas oficiales de instituciones, empresas y usuarios prominentes. Por el momento, con un éxito escaso.

