De todos modos, portavoces de los dos puertos consideran que una parte de los mercantes va a desviarse y cambiar de destino en busca de puertos menos congestionados. El de Róterdam es el mayor de Europa en volumen de contenedores, pero el de Amberes dispone del sistema de descarga más moderno del mundo y una mayor capacidad de almacenamiento. Aunque el Ever Given tiene como destino el puerto holandés, el belga también tiene capacidad para acogerlo.
Los expertos en comercio marítimo advierten de que este accidente no es ni mucho menos la única causa de las tensiones que tiene que soportar la navegación de mercancías, debido al impresionante aumento de las compras a distancia durante los largos periodos de confinamiento en los países occidentales. Millones de personas han compensado la ausencia de viajes y vacaciones con compras por internet. Antes de la pandemia, una media de siete de cada diez buques llegaba a su destino y podía descargar según su calendario previsto, mientras que desde que se declaró la pandemia y mucho antes del accidente del Canal de Suez, solo cuatro llegan a tiempo.
Y aún hay otro problema en el comercio mundial que se ha producido en este tiempo de pandemia y es que China se ha quedado sin contenedores vacíos para seguir enviando productos a sus clientes, porque estos están -vacíos- en los mercados occidentales, donde la actividad económica se ha detenido, principalmente en Europa y Estados Unidos.
Eso ha provocado además un aumento del cien por cien del precio de los contenedores y un atasco fenomenal en los puertos de origen y en las fábricas asiáticas de mercancía general y a granel, por falta de contenedores.

