Sophie Hermans, directora de campaña y número tres del VVD no quiso hablar aún de coaliciones, pero admitió que recibió estos datos con euforia porque «hemos logrado convertirnos en el partido más grande de Holanda por cuarta vez consecutiva con tres escaños más». La coalición actual gana un total de cinco escaños. VVD y D66, el gran triunfador en términos de escaños, ganan tres y ocho diputados respectivamente, lo que compensa los cinco que pierden los democristianos del CDA y el que deja ChristenUnie. Richard Knops, líder de campaña del CDA, reconoció la pérdida provisional de cinco escaños como «un resultadosignificativamente menor de lo que esperábamos». En cuanto a la lider de ChristienUnie, Carola Schouten, dijo que era «demasiado pronto» para sacar conclusiones basadas en las estimaciones debido a que los efectos sociales de la pandemia podrían haber hecho que se desvien más de los resultados finales.
Alta participación
Sin embargo, el resultado ha sido mucho peor para los partidos de izquierda y centro izquierda. Los socialistas y los verdes habrían sufrido una gran derrota puesto que perderán seis escaños de los que no se beneficia el más moderado partido Laborista que se mantiene en nueve escaños según la primera encuesta a pié de urna, a pesar de que fue la gestión de un ministro de este partido el responsable del escándalo de las ayudas sociales que hizo caer al ejecutivo.
Desde Bruselas, el resultado de estas elecciones significa que este abogado de las políticas «virtuosas» y favorables al rigor presupuestario seguirá en el poder al menos hasta 2025, más allá de lo que van a estar otros líderes como la alemana Angela Merkel, que se despide este año. Rutte pasa a ser así uno de los dirigentes con más influencia en la política continental.
Su rival más cercano, el populista antiinmigración de extrema derecha Geert Wilders, se había hecho a la idea de que sus escaños podían volver a ser esenciales para formar una coalición, pero en realidad ha perdido tres diputados, lo que significa que seguirá en la oposición sin muchas posibilidades de tener una influencia real.
La participación superaba el 75% cuando faltaban minutos para el cierre de los colegios lo que significa que los votantes no se han sentido intimidados por la pandemia. Como hace habitualmente para ir a la oficina, Rutte se desplazó ayer también en dos ruedas para acudir al colegio electoral y allí dijo que como primer ministro, asume la responsabilidad de la respuesta del gobierno a la pandemia, pero añadió que aún no ha hablado mucho sobre qué hacer a partir de este momento, cuando las vacunas permitan una relativa vuelta a la normalidad. «Ahora es el tiempo de ver cuando salimos de esta crisis, cómo reconstruir nuestra economía y nuestras empresas, cómo reconstruir el sector de la salud».
La sorpresa relativa ha sido que según las encuestas a pie de urna, la prostituta Yvette Luhrs, de 36 años, habría obtenido al menos un escaño con su programa de defensa de la profesión y sus reclamaciones de que se les permita trabajar a pesar de las limitaciones sanitarias impuestas por la pandemia.
También habrían logrado un escaño los votantes del partido 50Plus, que defienden los intereses de los jubilados y que estaban a puno de desaparecer, a pesar de que en el país no para de incrementarse el número de votantes potenciales.

