En cada competición, cuando el rugido de las motos acuáticas rompe el silencio del agua y la adrenalina se apodera del ambiente, hay un equipo que rara vez aparece en el foco, pero sin el cual nada de esto sería posible.
Detrás de cada prueba organizada por la Federación Andaluza de Motonáutica hay un grupo humano incansable que trabaja mucho antes de que se dé la salida… y mucho después de que caiga la bandera a cuadros.
Su labor comienza semanas —a veces meses— antes de cada evento.
Gestionan permisos (cada vez más complejos), coordinan con administraciones, velan por la seguridad, montan, desmontan y diseñan cada detalle del circuito. Y esto es un pequeño homenaje para todos ellos y para aquellos que han pasado por las carreras de motonáutica.
Son quienes convierten una idea en una competición real, enfrentándose a la burocracia, la logística y los imprevistos con una profesionalidad admirable.
Pero su trabajo no termina ahí.
El día de la carrera, son los primeros en llegar. Preparan el entorno, montan infraestructuras, delimitan zonas de seguridad y supervisan cada aspecto técnico para que pilotos y público puedan disfrutar con garantías.
Durante la competición, permanecen atentos a cada detalle, resolviendo problemas en tiempo real, muchas veces sin que nadie lo note.
Imponiendo la seguridad como bandera, vigilando por los participantes y el entorno donde se compite, sea cual sea.
Con todo lo que ello conlleva y anticipando cada necesidad con la experiencia de competiciones vividas.
Y cuando todo termina, cuando los aplausos se apagan y los participantes regresan a casa, ellos siguen ahí. Desmontando, recogiendo, evaluando y, además, dando visibilidad al evento mediante publicaciones y promoción, asegurando que el deporte siga creciendo y llegando a más personas.
Gracias a su esfuerzo, dedicación y pasión, las motos acuáticas y las embarcaciones deportivas en Andalucía no sólo compiten: avanzan, evolucionan y se consolidan como una disciplina vibrante y llena de futuro.
Desde el agua a las banderas, desde las ambulancias al permiso de turno, todo tiene que estar coordinado y preparado para cualquier momento.
Un accidente rápidamente atendido ya sea en el agua o en tierra y todo ello con la garantía de atención urgente que se necesitan en este tipo de pruebas.
Este artículo es para todos ellos. Para quienes no buscan protagonismo, pero sostienen todo desde la base. Para quienes hacen posible que cada carrera exista.
Recordando siempre que sin payasos no hay circo, con lo que los protagonistas de cada carrera son otros y para ellos se hace todo.
Y todo esfuerzo merece la pena por una carrera limpia, sin incidentes ni fallos. Una afición por el deporte que merece la pena.
Porque sin su trabajo, no habría salida. Ni meta.
Y todo esto vale por cada evento cultural y deportivo en general que vemos los espectadores, sin pensar lo que hay detrás de cada uno de ellos. @mundiario
Por una Navegación Segura.
