El peaje físico del agónico empate continental en Stuttgart sigue cobrándose víctimas en el seno del Atlético de Madrid. Si el bloque de Diego Pablo Simeone tuvo que recurrir a la épica y a la trinchera para proteger un botín salvado por Julian Alvarez en inferioridad numérica, la resaca médica en el Cerro del Espino ha traído consigo una pésima noticia para la medular. Johnny Cardoso se vio obligado a ausentarse de la sesión preparatoria de este jueves tras confirmarse que padece una lesión muscular de bajo grado en el muslo, percance producido durante los intensos minutos de contención que disputó en el MHPArena.
Según informa el diario As, los servicios médicos de la entidad sometieron al internacional estadounidense a pruebas de diagnóstico por imagen para determinar el alcance exacto de unas molestias que le impidieron trabajar al mismo ritmo que sus compañeros. Aunque el informe clínico descarta una rotura fibrilar de gravedad extrema, la dolencia aparta de inmediato al centrocampista de la convocatoria para el compromiso de este fin de semana frente al Deportivo de A Coruña. Asimismo, su concurso para la visita al Ciutat de València contra el Levante del próximo 31 de octubre se antoja prácticamente una quimera atendiendo a los plazos habituales de recuperación funcional.
El contratiempo resulta especialmente cruel por el momento de forma que atravesaba el futbolista norteamericano sobre el terreno de juego. Tras superar un cuadro agudo de gastroenteritis que le privó de vestirse de corto ante el Espanyol, Cardoso saltó al césped en tierras alemanas para erigirse en el ancla que sostuvo al equipo tras la imprudente expulsión de Morten Hjulmand. Su despliegue en tareas de intercepción y su capacidad para cerrar vías de agua habían consolidado su estatus dentro de la rotación rojiblanca, viviendo su etapa de mayor peso específico desde que desembarcó en la disciplina colchonera.
Esta nueva baja agrava de manera alarmante la escasez de efectivos en el centro del campo de Simeone. La enfermería ya albergaba a Koke Resurrección, quien se ha perdido las dos últimas comparecencias por problemas físicos y continúa ejercitándose al margen junto a Cuti Romero con el objetivo de reaparecer ante el Levante. A este escenario se suma la delicada gestión de Pablo Barrios, quien, pese a estar clínicamente apto, se encuentra bajo un estricto protocolo de minutaje para evitar sobrecargas que comprometan su musculatura.
El rompecabezas táctico del técnico argentino adquiere tintes dramáticos con vistas a los próximos exámenes del calendario. Con Hjulmand sancionado para el inminente duelo europeo frente al Bayern Múnich por su cartulina roja en Alemania y Cardoso en el dique seco, el cuerpo técnico se verá abocado a acelerar la alternativa del joven Obed Vargas —que debutó en Stuttgart— o a forzar la presencia de Kang-in Lee, quien, tras superar unas ligeras molestias en el cuádriceps, volvió a ejercitarse con el grupo para ofrecer una vía de oxígeno ante el Deportivo.
El puzle de Simeone y la gestión de la sala de máquinas
La ausencia de Cardoso priva al esquema colchonero de su elemento más fiable para dotar de equilibrio posicional al doble pivote. Ante rivales que buscan transiciones verticales y juego directo, la capacidad del norteamericano para barrer la frontal del área permitía descolgarse a los interiores sin dejar desprotegida la espalda de los centrales, una red de seguridad que ahora obligará a redefinir roles entre los futbolistas disponibles.
La recuperación progresiva de Kang-in Lee supone el único respiro para el cuerpo técnico en una semana marcada por los partes médicos. El futbolista surcoreano completó el entrenamiento colectivo sin aparentes secuelas de su molestia en el muslo, perfilándose como la principal baza creativa para acompañar la distribución de balón en el choque doméstico frente al cuadro gallego.
Para Diego Pablo Simeone, el desafío inmediato pasa por dosificar al límite a sus piezas angulares sin descuidar el rendimiento competitivo en LaLiga. Con la exigencia de no perder comba en la parte alta de la tabla y la obligación de preparar el asalto al Bayern con un mediocampo de circunstancias, el banquillo atlético afronta una auténtica prueba de resistencia donde la profundidad de la plantilla deberá responder con creces ante la adversidad.
La acumulación de contratiempos físicos en una misma línea expone la fragilidad de un plantel exigido al máximo por el calendario otoñal. La exigencia de enlazar compromisos decisivos cada tres días sin margen para las rotaciones habituales está castigando de forma severa a los futbolistas de contención, obligando a los preparadores físicos a replantear las cargas de trabajo preventivas para no sufrir un colapso antes de que concluya la primera vuelta del campeonato.
El vestuario asume la baja de Cardoso como un reto de supervivencia colectiva antes de recibir a los gigantes de Europa. Superar el escollo del Deportivo en el Metropolitano representará una inyección anímica vital para sostener el pulso doméstico, mientras los galenos aceleran los tratamientos de recuperación con la esperanza de que el dique de contención rojiblanco pueda reconstruirse a tiempo para las grandes batallas que se avecinan. @mundiario
