Con ochenta muertos entre enero y julio de este año, víctimas de más de doscientos tiroteos entre bandas de delincuentes, traficantes de seres humanos, armas y droga, Marsella quizá se ha convertido en la capital del crimen en el Mediterráneo occidental. Segunda ciudad de Francia, 250.000 de sus 870.000 habitantes (según el censo de 2020) viven en cuatro de sus diecisiete distritos, al norte de su periferia, donde las fuerzas del orden, muy numerosas, tienen muchos problemas para imponer la ley. Antoine Lescure (nombre falso para no ser identificado), antiguo comisario de policía en esos distritos del norte de Marsella, comenta a ABC a través del teléfono su visión de esa ascensión de su ciudad en el ‘ranking’ de las… Ver Más
