Musk confirma que comités independientes estudian la fusión Tesla SpaceX tras ingresos de 14.600 M$

La fusión Tesla SpaceX ya tiene mesa: dos comités de independientes estudian el encaje mientras SpaceX factura 14.600 millones de dólares en un trimestre.

Claves de la operación

  • Ingresos de 14.600 millones en el tercer trimestre. SpaceX crece un 161% interanual, más de dos veces y media su volumen de negocio de un año antes.
  • Dos comités sin miembros identificados. Musk confirmó su existencia y su origen, la petición de los accionistas, pero no dio ni un solo nombre.
  • El CEO queda fuera de la sala. Reconoce su condición de parte conflictiva y asegura que no participa en ninguna de las conversaciones.

Un 161% de crecimiento que convierte la fusión en una cuestión de precio

Los números que acompañaron al anuncio explican la urgencia. SpaceX ingresó 14.600 millones de dólares entre julio y septiembre, un 161% más que en el mismo trimestre del año anterior, según la información difundida en la llamada con inversores y recogida por The Verge. La cifra multiplica por más de dos y medio el volumen de negocio de doce meses antes y sitúa a la compañía en una liga financiera que ya no admite comparación con la de un proveedor aeroespacial al uso.

Ese crecimiento es el que ha empujado la pregunta que Musk llevaba meses esquivando. Tesla y SpaceX comparten dueño, comparten consejero delegado y comparten una parte creciente de la cadena de suministro, pero solo una de las dos cotiza. Cualquier integración obliga a poner precio a lo que no tiene mercado público, y ahí es donde entran los comités.

El movimiento no es menor. Un grupo de consejeros independientes que negocie la fusión de la sociedad que cotiza con la que no cotiza equivale a diseñar una salida a bolsa por la puerta de atrás: SpaceX entraría en el perímetro de una compañía sometida a la SEC sin pasar por el folleto de una colocación tradicional. Los detalles de esa hipotética integración tendrían que aflorar en la información que Tesla publica para sus inversores, disponible en su página de relación con inversores.

El kabuki que Musk admite: dos consejos negocian su propio patrimonio

El máximo responsable de ambas compañías describió la situación con una franqueza poco habitual en una llamada de resultados. Los comités se crearon a petición de los accionistas, dijo, y él no forma parte de ninguno. ‘Como soy una parte en conflicto, no puedo estar en las discusiones de los comités especiales’, señaló. ‘Es una especie de extraña danza kabuki en la que dos grupos de personas hablan y yo no puedo estar en la conversación’.

La declaración deja más preguntas que respuestas. No se sabe quién preside cada comité, qué mandato exacto tienen, si pueden contratar asesores propios ni cuál es el calendario previsto. Ninguno de los dos grupos ha sido identificado por su nombre, y Musk no aclaró si los independientes de Tesla y los de SpaceX trabajan por separado o coordinan posturas antes de sentarse a hablar.

El conflicto no está en que Musk sea dueño de las dos empresas. Está en que nadie sabe todavía quién pone precio a la que no cotiza.

Para el inversor minoritario de Tesla el riesgo es concreto. Una fusión con una compañía privada que crece a triple dígito puede diluir su participación o, al contrario, regalarle exposición al negocio más rentable del ecosistema Musk. La diferencia entre ambos escenarios se decide en la valoración, y esa valoración la fijan dos comités que todavía no han dicho una sola palabra en público.

Lo que España se juega si Tesla y SpaceX acaban siendo una sola empresa

En España el negocio de Musk ya no es solo el coche. Starlink presta servicio de banda ancha en el país y compite por los clientes de la España vaciada con Hispasat, controlada por Redeia, y con los operadores de fibra rural que pelean por el mismo mercado en las zonas de baja densidad de población. Si el satélite queda dentro de una sociedad cotizada en Estados Unidos, su política comercial pasará a estar condicionada por las exigencias de sus accionistas y no solo por la estrategia del fundador.

La otra pata es la defensa. Indra, valor del IBEX 35 y principal contratista tecnológico español, ha colocado el negocio espacial entre sus líneas de crecimiento y depende de programas europeos que compiten de forma directa con la constelación de Musk. El acceso a la capacidad del satélite dejaría de ser una relación bilateral para convertirse en una cuestión de gobierno corporativo, con todo lo que eso implica para un cliente institucional como el Ministerio de Defensa.

Hay un tercer frente, más doméstico. Tesla compite en el mercado español con los grupos automovilísticos tradicionales y con los fabricantes chinos, y su red de recarga es uno de los activos que utiliza como argumento comercial. Una fusión que distraiga al equipo directivo durante varios trimestres tiene un coste que se paga en cuota de mercado, no en el balance de SpaceX.

Analizamos la operación como lo que es: una salida a bolsa encubierta a la que todavía le falta el precio. El consenso no existe porque no hay cifras que comparar, y las que circulan estos días no proceden de ninguna de las dos compañías. El primer indicio verificable será un hecho relevante ante la SEC o la convocatoria de una junta extraordinaria de Tesla. Hasta que eso ocurra, cada cálculo sobre el valor del intercambio es especulación, por muy alto que sea el cargo de quien lo firme.

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