El tren de alta velocidad que conduce Hansi Flick por los campos de LaLiga continúa arrasando con todo lo que encuentra a su paso. En el imponente escenario de La Cartuja y frente a un Real Betis batallador hasta el límite, el FC Barcelona selló un triunfo contundente (2-5) que extiende a nueve de nueve su balance de victorias en este arranque liguero, rubricando una marca inmaculada en los libros dorados del club. La función sevillana llevó la firma indiscutible de Lamine Yamal, quien ratificó su estatus de máximo aspirante al Balón de Oro con una actuación excelsa en la definición, generosa en el pase y envuelta en la polémica ambiental de un graderío que estalló tras la expulsión de Facundo Bernal.
El planteamiento de ambos entrenadores venía condicionado por el tremendo desgaste continental y los compromisos que asoman en el horizonte inmediato. Flick, con un ojo puesto en la batalla ante el PSG y el inminente Clásico frente al Real Madrid, introdujo cuatro variantes de inicio: Jules Koundé, el canterano Xavi Espart, Karim Adeyemi y Gabriel Jesus asumieron galones titulares. Por su parte, Manuel Pellegrini agitó aún más el árbol con ocho rotaciones respecto a la alineación que superó al Porto en Champions League, manteniendo únicamente de partida al guardameta Álvaro Valles y a la dupla izquierda formada por Fran García y el exazulgrana Ez Abde.
Tras unos compases iniciales de estudio y forcejeo táctico en la medular, Lamine Yamal descorchó el choque con una genialidad marca de la casa. Encontrando espacio en el perfil derecho, el atacante armó la pierna para dibujar una rosca teledirigida que superó la estirada de Valles y se alojó en la escuadra. Su octavo tanto del curso en el campeonato doméstico —que le sitúa por delante de Kylian Mbappé en la tabla de goleadores— llegó además con mérito añadido, pues los culés defendían momentáneamente en inferioridad numérica mientras los médicos atendían a Gerard Martín por un doloroso percance en el tobillo izquierdo.
El tanto aplacó el empuje verdiblanco y permitió a Rodri y Pedri manejar el tempo de la posesión con criterio. Sin embargo, cuando el choque parecía anestesiado, el Betis encontró la igualada en el balón parado. Gabriel Jesús no acertó a despejar un saque de esquina y, en la segunda jugada, Pablo Fornals colgó un centro preciso para que Valentín Gómez se impusiera en el salto sobre Espart y firmara el 1-1 con un cabezazo inapelable.
El conjunto azulgrana reaccionó antes deenfilar el túnel de vestuarios. Después de un mano a mano desperdiciado por Adeyemi tras un pase filtrado de Lamine y de una parada salvadora de Joan García ante Héctor Bellerín, Rodri Hernández se estrenó como goleador con la zamarra azulgrana. El mediocentro remató en el primer palo un saque de esquina ejecutado con mimo por Fermín López. La ventaja visitante se salvó por centímetros en la jugada posterior: Giovani Lo Celso anotó con una volea descomunal desde la frontal, pero el colegiado De Burgos Bengoetxea, tras revisión del VAR por parte de Del Cerro Grande, anuló el gol por una mano previa de Cucho Hernández que encendió las protestas del feudo andaluz.
La chispa de Bernal, la respuesta de Eric y el broche de Olmo
La reanudación arrancó con ajustes desde los banquillos: Eric García sustituyó al renqueante Gerard Martín en la zaga culé, mientras Nelson Deossa suplió a Dani Ceballos en el cuadro local. El Barça pisó el acelerador para disipar cualquier duda. Tras un tanto invalidado a Gabriel Jesús, el propio delantero brasileño se desquitó firmando el 1-3 al empujar a placer una asistencia milimétrica de Lamine Yamal, letal a campo abierto.
El Betis se negó a capitular y devolvió el golpe de inmediato con el 2-3, obra de Ez Abde tras aprovechar una descoordinación defensiva. Fue justo tras ese tanto cuando el encuentro saltó por los aires en el plano anímico. Con Fermín doliéndose en el césped, Álvaro Valles fue a increparlo y Lamine Yamal intervino para interponerse. En medio del tumulto, Facundo Bernal perdió los papeles y le propinó un cabezazo al extremo internacional. La acción le costó la expulsión directa al futbolista uruguayo, mientras el atacante blaugrana vio la amarilla en medio de una sonora pitada unánime de La Cartuja.
Con superioridad numérica y los ingresos de Dani Olmo y Anthony Gordon, el Barça sofocó el fuego cruzado tirando de efectividad. En el minuto 62, Eric García cazó una prolongación de cabeza de Pau Cubarsí para castigar una salida dubitativa de Valles y poner el 2-4 en el luminoso. Con la contienda prácticamente resuelta y los ánimos caldeados en la grada, Hansi Flick demostró cintura estratégica retirando a Lamine en el minuto 70 para darle entrada a Raphinha, protegiendo a su estrella de cualquier percance físico o disciplinario a una semana del Clásico.
El tramo final sirvió para dar minutos de rodaje a Frenkie de Jong y certificar la goleada definitiva. Dani Olmo se sumó al festín culminando una veloz transición con un disparo ajustado desde media distancia que selló el 2-5 definitivo. Una exhibición de pegada colectiva que desmontó el coraje de un Betis que murió de pie ante el ritmo implacable del cuadro catalán.
Nueve victorias consecutivas y veintisiete puntos consolidan el mejor inicio liguero en la trayectoria contemporánea del club barcelonista. Con la artillería engrasada, Lamine Yamal en estado de gracia y la enfermería vaciándose en el momento oportuno, el bloque de Flick hace las maletas con destino al Parque de los Príncipes de París: el examen continental frente al campeón europeo medirá la dimensión real de un equipo que no se cansa de golear. @mundiario
