El análisis geopolítico lleva ya años monopolizado por la gran rivalidad entablada entre Estados Unidos y China. Una pareja muy consolidada a la hora de explicar el devenir internacional, con el morbo añadido de que el gigante americano nunca hasta ahora ha tenido que vérselas con un rival que acumulase más del 70 por ciento de su producto interior bruto. Y sin olvidar el riesgo de una confrontación siguiendo la lógica de la trampa de Tucídides, que vaticina un final muy poco feliz cuando un poder hegemónico es retado por un poder emergente.
Por toda esta sobredosis de bipolaridad, la saga de Ucrania es susceptible de ser interpretada como un desesperado reclamo de atención por parte de Rusia. Con su exhibicionismo… Ver Más

