Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos llegan a su última fase con una cuestión central: quién tendrá capacidad para controlar la agenda del Congreso durante los próximos dos años. Los 435 escaños de la Cámara de Representantes estarán en juego, mientras que el Senado renovará 35 de sus 100 puestos. Los republicanos parten actualmente con el control de ambas cámaras.
La economía se ha convertido en uno de los principales terrenos de disputa. La evolución de los precios, el coste de llenar el depósito y el impacto de la guerra en Irán están condicionando el debate electoral. La caída de la aprobación de Trump añade presión sobre los candidatos republicanos, aunque el resultado final dependerá también de la participación y de la situación particular de cada Estado.
La fotografía nacional tampoco permite explicar por sí sola el resultado. El sistema electoral estadounidense hace que unas pocas contiendas estatales puedan tener más importancia que millones de votos acumulados en todo el país.
Texas, Michigan y Ohio concentran buena parte de la atención
Texas es uno de los ejemplos más llamativos. El demócrata James Talarico compite contra el republicano Ken Paxton en una carrera que ha adquirido una relevancia inesperada para un Estado tradicionalmente republicano. Los sondeos publicados a comienzos de octubre muestran una diferencia muy reducida entre ambos candidatos.
Michigan presenta otro escenario de máxima competencia. Abdul El-Sayed y Mike Rogers disputan un escaño en una contienda en la que las últimas encuestas también reflejan márgenes estrechos, aunque algunos estudios ofrecen diferencias mayores. Esa disparidad demuestra hasta qué punto los sondeos pueden cambiar de una semana a otra cuando la carrera está tan ajustada.
En Ohio ocurre algo parecido. El exsenador demócrata Sherrod Brown intenta recuperar el escaño frente al republicano Jon Husted. Las mediciones recientes sitúan la contienda dentro de un margen reducido, convirtiéndola en otro de los focos relevantes para determinar el equilibrio de la Cámara alta.
Maine, Iowa, Alaska y Kansas amplían el mapa de la batalla
La disputa no termina ahí. Maine, Iowa, Alaska y Kansas se han incorporado al grupo de Estados donde las diferencias son suficientemente pequeñas como para mantener abierta la competición.
En Maine, la republicana Susan Collins afronta a Troy Jackson en una carrera prácticamente igualada. Iowa ofrece otro escenario de incertidumbre entre Ashley Hinson y Josh Turek, mientras que Alaska mantiene una pugna muy estrecha entre Dan Sullivan y Mary Peltola.
Kansas resulta especialmente relevante porque demuestra cómo el contexto nacional puede alterar carreras en territorios donde uno de los partidos parte habitualmente con ventaja. Los últimos datos disponibles sitúan también allí la diferencia dentro de un margen reducido.
El resultado de estas carreras tendrá consecuencias que irán más allá de los nombres elegidos. Un cambio de mayoría en cualquiera de las cámaras modificaría la capacidad de la oposición para bloquear iniciativas, impulsar investigaciones y condicionar la agenda legislativa de la Casa Blanca.
Por eso, los comicios del 3 de noviembre no serán únicamente una medición del respaldo a Trump. También servirán para determinar qué margen de maniobra tendrá su Administración durante la segunda mitad de su mandato. @mundiario
