Alternativamente, las tropas rusas podrían dirigirse desde Limán hacia el este, sobre la T-0513, en dirección a Siversk para, desde ahí, amenazar por la retaguardia el «baluarte» ucraniano de Lysychannsk―Sievierodonetsk, que lleva ya más de dos semanas resistiendo los ataques y el continuo bombardeo rusos. Esta segunda opción parece más probable, para evitar quedar empantanados en dos lugares simultáneamente.
Visto el escenario en conjunto, podría calcularse que, en la segunda quincena de junio, se dirimiese, en el mencionado trapecio, la gran batalla por el Donbass. De ahí la extrema urgencia de Zelenski pidiendo más armas y con mucho mayor poder destructivo. Podría así estar en marcha la entrega a Ucrania, por EE. UU., de sistemas MRLS. Lo que significaría un salto «escalatorio» en el teatro.
Por parte rusa, parece confirmarse la activación de unidades de reservistas procedentes de distintos distritos militares, encuadrados en batallones dotados de carros T-64 y también anticuados vehículos blindados BMP, para relevar y «liberar» fuerzas más actualizadas, mirando, tal vez, hacia esa potencial batalla por el Donbass. Asimismo, y, quizás, con intención disuasoria, estaría el ensayo de su nuevo misil de crucero hipersónico Zircom, lanzado desde el mar de Barents hacia un objetivo a 1.000 kilómetros de distancia en mar Blanco. Es otra muestra del nuevo catálogo de armas, del que alardea Putin, que se añade al misil balístico intercontinental, Sarmat (Satán 2), con capacidad de portar hasta 15 ojivas nucleares, que fue lanzado, el 20 de abril, desde el cosmódromo de Plesetsk a la península de Kamchatka.
Pedro Pitarch, 28 de mayo de 2022

