Hay batallas que se disputan fuera del teatro de operaciones y una de ellas es la de la imagen. Cuentan las crónicas locales que al embajador, Mikhail Kamynin, a punto estuvo de darle una alferecía cuando se enteró de la noticia. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>The Russian Embassy in Lisbon. Two neighbouring houses are projecting the blue and yellow onto its facade. The ambassador is reportedly “apoplectic”. <a href=»https://t.co/KHR2ANYbhh»>pic.twitter.com/KHR2ANYbhh</a></p>— Roger Hutchinson (@RogerMiles) <a href=»https://twitter.com/RogerMiles/status/1502241612101046275?ref_src=twsrc%5Etfw»>March 11, 2022</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
Portugal ha acogido a lo largo de estas semanas a unos 2.700 refugiados de la guerra, desde la invasión de Putin a Ucrania el pasado 24 de febrero.


