El líder del Kremlin ha afirmado que la operación, que supone la invasión de Ucrania, está destinada a proteger a la población y que la situación actual exige una acción contundente por parte de Rusia. «No tenemos planeado ocupar el territorio ucraniano», ha dicho Putin, que también ha pedido a los militares ucranianos que «depongan las armas y se vayan a casa». «La responsabilidad de cualquier derramamiento de sangre será del régimen ucraniano», ha subrayado el mandatario.
Con un tono amenazante, Putin también ha anunciado que su reacción será inmediata si alguien intenta enfrentarse a Rusia, que ha desplegado a 200.000 militares en las fronteras de Ucrania.
Poco después de esas palabras, las explosiones y los disparos se han empezado a escuchar en Kiev, Jarkov y Kramatorsk, según los reporteros de CNN y ‘The New York Times’ presentes en esas ciudades. Durante una intervención del corresponsal de la CNN en directo desde Kiev, se han podido escuchar esas explosiones, a las que el periodista ha respondido poniéndose de inmediato su chaleco antibalas y un casco.
La ofensiva final del Kremlin llega después de semanas de pelea diplomática, en las que la Inteligencia de EE.UU. alertaba sobre la invasión decidida por Putin, que rechaza la posibilidad de que Ucrania pueda incorporarse un día a la OTAN. Desde el pasado lunes, el presidente ruso reconoció la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, expresó su deseo de que esos territorios se expandieran por zonas todavía controladas por Ucrania y recibió el permiso de la cámara alta del Parlamento ucraniano para enviar tropas rusas al extranjero.

