Putin y Díaz-Canel inauguran en Moscú un monumento a Fidel Castro y hablan de cooperación estratégica

En medio de un aislamiento internacional severo por su demoledora ofensiva en Ucrania, el presidente Vladímir Putin, que, según algunas fuentes, está teniendo incluso problemas para que su homólogo chino Xi Jinping le coja el teléfono, siempre es de agradecer la visita a Moscú de algún aliado para poder mostrar a la ciudadanía que Rusia no está del todo sola. Y quien mejor para ayudar en ese cometido que el máximo dirigente cubano, Miguel Díaz-Canel, que lleva en la capital rusa desde el sábado a la espera de ser recibido en el Kremlin. Por fin hoy, Putin se ha reunido con él para hablar de «cooperación estratégica» y se han ido después juntos a inaugurar una estatua del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en una plaza del barrio moscovita de Sókol, en la calle Novopeschánaya, una zona de la capital que, según sus vecinos, poco tiene que ver con Castro y Cuba, aunque un tramo de la calle lleva su nombre desde hace cinco años. Tal vez por eso el pasado invierno se decidió erigir el monumento, realizado por el escultor ruso, Alexéi Chabanenko. Representa a Fidel en uniforme militar con su tradicional boina, de pie sobre un bloque de piedra con la inscripción «Cuba». La amistad de Fidel Castro con Moscú comienza, no inmediatamente después de la Revolución Cubana de 1959, sino tras el intento fallido de la CIA y de exiliados de la isla residentes en EEUU de echar abajo el régimen por la fuerza, en abril de 1961 . Castro venció en bahía de Cochinos, pero comprendió que tales tentativas podían repetirse y decidió echarse en los brazos de la Unión Soviética. Fue entonces cuando el régimen castrista se proclamó marxista-leninista. Noticia Relacionada reportaje Si Padre Bladimir: «A nosotros nos tocará reconstruir Cuba» Susana Gaviña El sacerdote cubano, afincado en España, escondió su vocación a su familia durante años. Sensible a los temas sociales, lidera el Proyecto Cobijo, que acaba de echar a andar y que tiene como fin acoger a cubanos que han salido de la isla huyendo de la crisis económica y de la represión Se intensificó entonces la ayuda militar y económica de la URSS a la isla, lo que fue decisivo para poder aguantar el embargo americano decretado a partir de entonces. Pero el apoyo del Kremlin no era desinteresado, ya que, en su pugna con Estados Unidos durante la Guerra Fría por el dominio del mundo, suponía un enorme logro tener un aliado, una punta de lanza, a tan solo 90 millas de la costa de Key West (Florida). La ‘crisis de los misiles’ Esta alianza a punto estuvo de provocar una guerra nuclear en 1962, durante la llamada ‘ crisis de los misiles’ . Al despliegue de cohetes balísticos estadounidenses en Turquía, la URSS respondió instalando las mismas armas en Cuba. La sangre no llegó al río porque Moscú y Washington terminaron poniéndose de acuerdo para retirar respectivamente sus cohetes. Los americanos se comprometieron además a no invadir la isla. Aquello, sin embargo, no gustó a Fidel, ya que la decisión se tomó a sus espaldas. Pese a ello, el líder de la revolución cubana e fectuó su primer viaje a la Unión Soviética en mayo de 1963. A partir de aquel momento, la isla, que ya estaba llena de asesores militares rusos, se llenó también de ingenieros, economistas y especialistas soviéticos en casi todas la áreas productivas. La Unión Soviética empezó además a recibir estudiantes cubanos para formarse en sus centros docentes. Código Desktop 🇨🇺🇷🇺 | Hace minutos Vladimir Putin y Díaz-Canel develaron una estatua dedicada a Fidel Castro, el hombre que puso al mundo al borde de una Guerra Nuclear durante los 60s, que ordenó hundir el remolcador 13 de Marzo, y que separó al pueblo de Cuba en dos orillas e ideologías. pic.twitter.com/sXwWIcKNIf— Yannis Estrada (@YannisEst)

November 22, 2022
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November 22, 2022
Fidel viajaría otras tres veces más a la URSS, la última en 1987, con Mijaíl Gorbachov ya en el poder, el último líder soviético. Ente ellos no hicieron muy buenas migas. El reformismo de la «perestroika» no gustó a los dirigentes cubanos. Las relaciones de Fidel con Moscú se enfriaron definitivamente tras la desintegración de la URSS. Durante los años 90, ni él viajó a Rusia ni el entonces presidente ruso, Borís Yeltsin, lo hizo a Cuba. La ayuda financiera a la isla cesó a causa de las dificultades de la economía rusa. Tras esta pausa, Putin, visitó la isla en diciembre de 2000, al poco de llegar al Kremlin. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Cuba y EE.UU. avanzan hacia un nuevo deshielo noticia Si Régimen cubano moviliza militarmente el país mientras pide ayuda a Estados Unidos El intento de revitalización de las relaciones se malogró después de que el presidente ruso decidiera cerrar en 2002 la antigua base de radar soviética de Lourdes, construida en las inmediaciones de La Habana para espiar a los americanos. Pero las tensiones surgidas entre Rusia y Occidente , primero por Georgia y después por Ucrania, aconsejaron al jefe del Kremlin poner de nuevo en valor las relaciones con el régimen cubano.