Reclamando lo que es tuyo.

Por el Pastor Hector E. Contreras.
Iglesia Metodista Libre Inc La Senda.
Cada 8 de marzo se celebra en el mundo el Día Internacional de la Mujer. Este mensaje va dirigido a la mujer de hoy, sin obviar al hombre, por supuesto. La Biblia registra en sus páginas, historias de mujeres que fueron historia en su tiempo, por su valor, coraje y entrega. Una de ellas es «Débora», Jueces 4:4-5. El equivalente de su nombre en el idioma hebreo es «Abeja». Esta mujer, durante 40 años juzgó al pueblo de Israel. Fue la primera en dirigir un ejército de hombres de guerra y jueza de la Suprema Corte de Justicia. La clave de sus triunfos consistió en su fidelidad a Dios y por su comportamiento organizado en su trabajo, dando valor a su sobrenombre: «abeja». La mujer de ayer, muy especialmente en nuestro País, la mayoría estaba sugeta a procrear, cuidar y dirigir el hogar. Todo esto es historia, porque la mujer de hoy cumple un rol profesional como cualquier hombre y ¡Cuidado! Tú puedes ser una «Abeja» de Dios en este tiempo. Mujeres y hombres estamos llamados a ser forjadores de hijos/hijas, de gerenciar cualquier tipo de empresa, médicos/doctoras en medicina, abogado/@, pero sobretodo, mujeres y hombres de Dios. Vamos a traer a nuestra memoria hoy que, en Cristo somos más que vencedores.

La segunda parte del verso uno del capítulo 27, citado arriba, detalla los nombres de 5 jóvenes mujeres que habían quedado huérfanas mientras el pueblo de Israel cruzaba el desierto. Sus nombres eran estos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. Eran hijas de Zelofehad, quien había fallecido. La ley existente en ese entonces, cuando el padre de familia moría, sólo tenían derecho a la heredad los hijos varones. Dicen los versos 2 al 4 que estas 5 jóvenes se presentaron delante de Moisés y Aarón, el sacerdote, también estaban presentes los príncipes que representaban cada tribu; además de toda la congregación. Con su coraje y valor, decisión y valentía, frente al Tabernáculo de Reunión, olvidando la tradición de que la mujer no tenía potestad alguna sobre la heredad de su progenitor, proclamaron estas palabras: «Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Dios en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Dadnos heredad entre los hermanos de nuestro padre», Números 27:3-4. En su intervención, lo primero que reclamaron fue que la memoria de su progenitor no se olvidara, que se tomara en consideración su fidelidad a Dios. Ésto, en cualquier persona, es digno de administración.

Un huérfano, en el tiempo en que hoy vivimos, buscaría un buen abogado/abogada; prepararía su expediente anexando todos los documentos que avalen y fortalezcan su solicitud y derecho de su cliente, lo presentaría a su vez ante la Fiscalía correspondiente, ésta la remitiría al juez; llegado el tiempo, estoy casi seguro, sería reenviado varias veces, no así en la historia que hoy compartimos. En su solicitud ante las máximas autoridades que estaban presentes ante el Tabernáculo de Reunión, las 5 jóvenes de nuestra historia, hicieron cambiar todo lo que antes era un imposible. Según el verso 5, ¿Cuál fue la reacción del líder, Moisés, al escuchar con asombro la exposición de ellas? Dice que llevó su causa delante de Dios. La respuesta del Señor no se hizo esperar y fue así: «Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, trasparéis su herencia a su hija», versos 8-9. ¡Gloria a Dios! ¡ Bendito y alabado sea su nombre por siempre! Es en pleno desierto, donde, por primera vez encontramos una sentencia a favor de la igualdad entre el hombre y la mujer, emitida nada más que por el mismo Dios. Su petición fue escuchada al instante, porque nuestro Dios y Señor fue su justicia para ellas, pero lo es para todos los pueblos y naciones.

Esta salió desde el mismo Trono de Dios que, con sus propias palabras, por la valentía, el coraje y decisión de 5 mujeres, cambió toda una tradición de años donde sólo prevalecía el derecho a la heredad a los descendientes varones del fallecido. El mundo actual está necesitado de mujeres de este calibre, de gallardía y estirpe absoluta, sin temor al que dirán, sino confiando en que no existe el imposible. También los hombres debemos tomar el ejemplo de mujeres con estas características. Ellas fueron mujeres de valor en el ayer. Dios busca en este tiempo a hombres que se atrevan a hacer frente a lo que es su derecho. Con Cristo todo es posible, ya que Él murió por cada mujer/cada hombre que estén en posición de hacer frente, siempre que conozca los derechos que les asistan.

Doña Maribel Lazala, editora de la Revista en Sociedad, del periódico Hoy, en su edición del 9 de Marzo del 2018, escribió: «La sociedad de hoy se debate continuamente en un reto constante de múltiples ocupaciones y distracciones que agotan nuestro tiempo, dejando de lado las cosas verdaderamente importantes. La frase más usada en este tiempo es «No tengo tiempo». Reforzando las palabras de la señora Lazala, unos días antes de su publicación, Elena, mi amada esposa, hablando con Diana, nuestra hija, le dijo estas palabras: «Cuando tú estabas en Barcelona, yo hablaba más contigo que ahora». Tanto mi esposa como doña Maribel tienen razón. Hoy no existe el tiempo de compartir en familia, porque cada miembro de ésta tiene su propia agenda. Cada mujer, cada hombre, tiene una agenda que cumplir delante de Dios. El rol mayor de la mujer de familia está en que ella es la forjadora del carácter y guía espiritual de sus hijos; es la consejera por excelencia, en quien los hijos depositan su mayor confianza. Se hace necesario adecuar los tiempos para que la familia vuelva a alcanzar el modo de reunirse como tal y comunicar, compartir sus inquietudes, sólo así tendremos familias sólidas en Cristo Jesús.

Al final de su mensaje, la señora Lazala añade: «La mujer debe retomar su papel de intercesora de su hogar. Que sea modelo de la prioridad de Dios en la vida de sus vidas. Que sea ejemplo de conexión permanente con Dios. De esa manera, andará tras sus sueños, protegida y segura, y el amor de lo inesperado, los conflictos y los problemas, se verán relegados a través de la fe». La actitud de las hijas de Zelofehad fue ésa. Se convirtieron en intercesoras entre Dios y los hombres. Al final, su causa presentada ante los hombres, ésta fue llevada ante el Tribunal Supremo de Dios, de donde nace la verdadera justicia. Al finalizar, debo destacar que, Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa, 5 jóvenes mujeres que marcaron el cambio de toda la jurisprudencia judía que prevaleció por mucho tiempo en contra de la mujer. La Nación de Israel, a partir de ese entonces, goza de los mismos privilegios entre el hombre y la mujer. A estas las podemos llamar con el título: «Las hermanas que hicieron que el mismo Dios cambiara las leyes, decretos y resoluciones establecidas en favor de un sólo género, a favor de toda la Nación de Israel». !El Tribunal de Dios está abierto para tí, mujer! Sin dejar a un lado a todos los hombres que hoy comparten este mensaje. ¡Dios es maravilloso! Reclama lo que es tuyo, porque nuestro Señor está por tí. Al final, debemos rendir tributo a algunas de las mujeres de nuestro suelo que fueron historia. Ana Caona, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Yolanda Guzmán, Mamá Tingó, Ercilia Pepín, Salomé Ureña y otras, sin olvidar a las hermanas Mirabal, las cuales, en su tiempo, jugaron un papel que ha sido historia de nuestro pueblo.
Bendiciones sobreabuntes del Dios de la gracia, de la misericordia y del amor para cada persona que llegue este humilde mensaje.

Pastor

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