Respiro y liberación nos llegará

Ester 4:14.

Ministerio La Senda Inc.

El edicto imperial había sido firmado, caballos y jinetes ya estaban prestos a salir por cada ciudad, pueblo o aldea donde vivieran los que no pertenecían al reino persa. Todos los judíos debían ser eliminados sin contemplación. ¿Misericordia? No existía esta palabra en la persona que estaba detrás de tal ejecución. Sin embargo, en toda situación, Dios tiene propósitos que sólo Él conoce. El mundo se debate entre los que se creen salvos de lo que nos abate en el presente. Al principio del año pasado, se ordenó el confinamiento de las familias en sus hogares, los hospitales comenzaron a llenarse sin saber del mañana, viviendo el día a día, solo esperanzados en la misericordia de Dios. Hoy, el mundo va cambiando poco a poco, la gente se siente con más  libertad, porque los gobernantes han ido cediendo un poquito de libertad en cuanto a la pandemia que aún nos abate. No importa el ayer, existe un mundo mucho mejor para nosotros aquí, en nuestra República Dominicana. También para el mundo que   ha padecido el mismo quebranto de esta enfermedad. Mi esperanza está en Jesús, en su justicia y en su cruz, dice una alabanza. Fijemos nuestra esperanza en Jesucristo el Señor y prosigamos hacia adelante, porque en Él seremos más que vencedores.

Después del intercambio de palabras por medio de mensajeros entre Ester y Mardoqueo, su tío-padre, en cada uno de ellos nace la fe y la esperanza en el Dios de sus padres. Cada cual por su lado, pero con el mismo propósito en su mente y corazón, impedir la masacre que se avecinaba para su pueblo. Ella, por un lado, proclama ayuno y oración por tres días, con la finalidad de realizar una visita no autorizada al rey. Mardoqueo, por el otro lado, pronuncia unas palabras que él mismo no sabe de dónde salieron. Lo más asombroso de todo, mis amigas y amigos lectores, es que él conocía la magnitud del gran poder de Dios y de su misericordia. “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, Jeremías 33:3. Es por el clamor de un hombre, una mujer, congregación unida  o una nación delante del Dios de poder que Él transforma todo lo que está planteado para destruir a los que son de Él, en este caso, su pueblo que residía en territorio Persa. Tú y yo, hombre o mujer, somos lo máximo para nuestro Dios y Señor.

Él, en su gran misericordia y amor, no escatimó  nada en entregar a su propio Hijo para que viniera a este mundo y morir por nosotros, es decir, por toda la humanidad. Es por la intervención de Jesucristo delante del Padre que alcanzamos su misericordia, su amor y perdón. ¡Clama, clamemos! Dios nos escuchará. Nuestro Dios define nuestro destino de cualquier persona que guarde las prioridades divinas. Ester mantuvo, por encima de todo, su perspectiva e integridad. Su nombre en hebreo significa “Hadasa”, equivalente a “Mirto”, constituyendo esta una alusión a su belleza y bien conocida planta en Persia. Ella reflejaba el Mirto con su valor y obediencia, los cuales nunca se marchitaron ni siquiera cuando enfrenta la misma muerte. En el idioma persa “Ester” significa “Estrella”, siendo esta la estrella que, además de su belleza, gracia y carácter que engalanaban a Ester, brilló en medio de las tinieblas que amenazaban al pueblo judío, pueblodel cual   ella formaba parte. Como el pueblo de Dios en territorio extranjero, Dios busca y llama mujeres como Ester, mujeres de valores incondicionales que se presenten ante Él para enfrentar los desafíos que hoy amenazan a toda la humanidad. También Mardoqueo es un digno ejemplo de un hombre de Dios. Seamos un Mardoqueo o una Ester.

El libro de Ester contiene varias enseñanzas para nosotros en este tiempo, en esta ocasión, tan solo tomaré tres de ellas como fortaleza espiritual de parte de Dios cuando somos llamados a enfrentar grandes retos en nuestras vidas. Veamos: 1-)        La respuesta de ella a su tío Mardoqueo para que reconociera la mano de Dios en su ascensión al trono. Ella creyó que Dios, no su belleza, la había convertido en reina en una nación que no era la de ella, 4:4,    2)        Su respeto y confianza en el poder de la oración y el ayuno, reconociendo la realidad del dominio espiritual y de los recursos del Espíritu Santo en su obrar, 4:16 3)        Su inalterable deseo de arriesgar su propia vida por su  pueblo, el buen sentido práctico y la paciencia en el propósito final de su tarea, capítulo 5. ¿Por qué se buscó la destrucción total de los judíos en aquel entonces? Por la arrogancia de un hombre y la fidelidad hacia Dios de otro. Amán era el segundo hombre del reino persa, por tanto, ante él debía doblar sus rodillas cada persona por donde él se moviera; en otras palabras, cada hombre o mujer, debía humillarse ante su presencia. Dice la Biblia lo siguiente:

Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba”, Ester 3:2. En el verso 5 y subsiguientes encontramos el porqué se decretó la destrucción y muerte de los judíos.Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira. Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le había declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo”, Ester 3:5-6. El hombre se llenó de ira y como segundo  del reino se reune con el rey y le declara lo siguiente: “Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes a las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlo vivir”, Ester 3:8. Orgulloso del poder que posee, su arrogancia y egoísmo centrado en todo su ser, viviendo una vida placentera con todo lo que brinda un reino, un hombre busca, por todo lo declarado anteriormente, la destrucción de todo un pueblo. No importa el lugar donde hoy te encuentres, tampoco la posición, no importa tus posesiones y bienes, sea donde sea que Dios te permitas llegar y vivir, nunca nazca en  tu razonamiento algo que oscurezca tu mente y corazón y te conviertas en un hombre o en una mujer  en donde no exista la misericordia. La verdad intrínseca debe morar en cada corazón y esta verdad está centrada en Jesucristo el Señor, el Hijo de Dios, quien murió en la cruz de la vergüenza con el único propósito de que toda la humanidad conozca del inmenso amor de Dios.

Hoy, tiempo en que Dios nos ha permitido vivir un año trágico, lleno de incertidumbre, muerte y dolor, algunos con un temor aterrador, otros desesperados y angustiados, y como he escrito en otros mensajes, hemos perdido familia, amigos, hermanos en la fe, causando un profundo dolor en nuestros corazones, un vacío que solo puede ser lleno con el poder del Espíritu Santo. Tal vez con la desesperación y angustia de Ester y Mardoqueo en aquellos tiempos, hoy, en medio de todo, podemos unirnos a Mardoqueo decir con él lo siguiente:

Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre perecereis ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino”, Ester 4:14. Ahora mismo, al plasmar estas líneas, nuestro país y el mundo está viviendo el respiro de Dios.

Fue después de las valientes y confiadas palabras de su tío, que Ester proclamó el ayuno y la oración con la finalidad de visitar al rey y presentar el gran problema que se les había presentado. Después de ayunar y orar, la reina Ester invitó a un banquete al rey; esto lo hizo por dos ocasiones. En el segundo le declaró todo lo acontecido e ideado por Amán y el capítulo 5, verso 6 el rey le pregunta a Ester: “¿Cuál es tu petición , y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida”. Luego de la declaración del rey, Ester le invita a un tercer banquete y en esta ocasión incluye a Amán. Al ser invitado junto al rey al banquete organizado por la reina, Amán dice: “Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy invitado por ella con el rey. Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo estando a la puerta del rey. Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca”, Ester 5:12-14. Se hace necesario destacar que, después de las palabras de Mardoqueo en cuanto a respiro y liberación vendrá, es tal vez la motivación para la reina Ester decir lo siguiente: “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no se conforme a la ley; y si perezco, que perezca”, Ester 4:16. Era un asunto totalmente de fe, tanto de Mardoqueo como de Ester. En los retos que debemos enfrentar en el correr de nuestras vidas, nuestra decisión marca la diferencia en cuanto a lo que creemos, el por qué y en quien fundamentamos el paso a seguir. Mardoqueo, con sus palabras, creyó que de algún lado Dios enviaría su ayuda; en Ester, al proclamar el ayuno y la oración, pronunció unas palabras que han marcado la historia de la fe cristiana, cuando pronunció las palabras:

Y si perezco, que perezca. Delante de Dios había un reto grande de parte de este hombre y de esta mujer.

Luego de la invitación al rey, así como a Amán, algo grande sucedió esa noche, porque cuando vamos delante de Dios con lo que entendemos es justo, Él también actúa con justicia. Veamos a continuación lo que declara la Biblia: “Aquella misma noche se le fue el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las leyeran en su presencia. Y entonces hallaron escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de Bigtán y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta que habían  procurado poner mano en el rey Asuero”, Ester 6:1-2. Mis caros hermanos@s del Dios Altísimo, cuando nuestro Señor está en favor nuestro, Él busca todos los medios para revertir lo que está en nuestra contra y llevarlo a ser de bendición. Luego del rey  escuchar lo que antes se había tramado en su contra, pregunta quién estaba en su patio y allí, señoras y señores, se hallaba nada más y nada menos que Amán, quien más adelante, se convirtió en el guía del caballo donde paseaba a Mardoqueo y la horca que él había preparado para el hombre que le causaba amargura y enojo, ahora el lazo fue puesto en su cuello y más adelante, el pueblo de Dios que se encontraba en Susa fue protegido y guardado, habiendo anulado el rey Asuero el Edicto que antes había firmado por sugerencia del mismo Amán. Nunca Mardoqueo buscó ser reconocido por declarar el complot que se había tramado en contra el rey. A esto podemos ponerle un nombre “HUMILDAD”.

Traigo a su memoria la ocasión en que los tres jóvenes hebreos, SadracMesac y Abed-nego fueron lanzados al horno ardiente. Esa noche, como el rey Asuero en la historia de hoy, sucedió lo mismo con Nabucodonosor, perdió el sueño, porque había almas que salvar. ¡Maravilloso, majestuoso y poderoso! Es nuestro Dios.

Bendigo cada vida, cada hombre, cada mujer, todas las familias, labores, estudios, proyectos por desarrollar, rogando también por la salud de cada persona a que llegan estas letras, plasmadas con el corazón y el alma para que podamos alcanzar la plenitud de la misericordia y el amor inmenso de Dios.

Por pastor Héctor E. Contreras

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