Roland Garros: Mirra Andreeva hace historia de la mano de Conchita Martínez

El tenis español volvió a dejar una huella imborrable sobre la mítica tierra batida de Roland Garros. Más allá de los éxitos en las modalidades de dobles, la gloria individual femenina tuvo un marcado acento aragonés desde el banquillo. Conchita Martínez logró resarcirse por fin de la espina clavada en la final del año 2000. Su pupila destrozó los pronósticos con una madurez impropia de su corta edad sobre la pista central.

La jovencísima Mirra Andreeva se proclamó campeona del torneo tras doblegar con total autoridad a su oponente. La tenista rusa exhibió un juego impecable para desarbolar por completo la resistencia de Maja Chwalinska. El marcador final reflejó un contundente doble set tras poco más de una hora de acción. La perdedora polaca vio así frenado un camino idílico que había iniciado en la fase previa.

La estratega española sumó de esta manera el segundo trofeo de Grand Slam a su palmarés como entrenadora. Anteriormente ya había conducido al éxito en las pistas londinenses de Wimbledon a Garbiñe Muguruza. Este nuevo hito ratifica el enorme prestigio del que gozan los técnicos nacionales en el circuito internacional. El binomio entre la experiencia aragonesa y el talento eslavo funcionó como un reloj suizo.

La campeona planteó una batalla de desgaste, aceptando los largos intercambios que proponía la jugadora polaca. Andreeva no se desespero en ningún instante ante las incómodas dejadas y los efectos de su rival. Supo sufrir cuando el público de la Philippe Chatrier se volcó masivamente con la tenista menos favorita. Cuando tuvo la oportunidad de acelerar sus golpes, castigó las líneas con una precisión quirúrgica.

El tramo definitivo del compromiso se convirtió en un auténtico monólogo de la nueva reina del circuito. El triunfo la eleva de manera inmediata hasta la sexta posición del ranking mundial femenino. Con esta gesta se transforma en la vencedora más joven en la capital francesa desde los tiempos de Monica Seles. Su proyección deportiva en la presente temporada no parece encontrar ningún tipo de techo.

 Chwalinska firma un torneo impecable

Los números de la jugadora nacida en el este de Europa la sitúan en la cúspide del curso actual. Lidera con puño de hierro la clasificación anual de victorias tras completar una gira de arcilla memorable. El territorio galo se ha convertido en su segunda residencia competitiva gracias a su facilidad para adaptarse. La regularidad mostrada en los torneos previos hacía presagiar un desenlace tan brillante como el acontecido.

En la protocolaria ceremonia de trofeos, la ganadora quiso acordarse de la mítica Mary Pierce. Con mucho humor, recordó que la francesa fue la encargada de arrebatarle el título a su actual entrenadora. También tuvo palabras de profundo agradecimiento para todo su grupo de trabajo por exigirle el máximo a diario. El discurso de agradecimiento más tierno y aplaudido fue el que se dedicó a sí misma por resistir la presión.

Por su parte, la tenista de Polonia se despidió de las gradas parisinas con una ovación cerrada y muy merecida. A pesar de la dura derrota, el torneo le ha cambiado la existencia por completo a nivel profesional. Su espectacular rendimiento le permitirá dar un salto gigantesco en la clasificación hasta rozar el top-20 mundial. El millonario premio económico acumulado servirá para financiar con plenas garantías el resto de su andadura.

Paradójicamente, la normativa del circuito podría obligarla a jugar la previa del siguiente torneo importante si no recibe invitación. Son las aparentes contradicciones de un sistema que a veces no mide los picos de forma actuales. A pesar de ello, la jugadora aseguró que París siempre ocupará un lugar de privilegio en su memoria. El circuito femenino toma nota del nacimiento de dos realidades llamadas a competir de forma habitual.

La marea de aficionados abandonó el recinto sabiendo que había presenciado el inicio de una era tenística. Conchita Martínez y su alumna celebraron con enorme emoción un éxito trabajado palmo a palmo en los entrenamientos. El futuro del deporte de la raqueta se escribe ahora con letras cirílicas pero con acento español en la pizarra. La próxima cita sobre el césped determinará si este idilio continúa ofreciendo tardes de gloria. @mundiario