Rubio saca pecho y ensalza a Dinorah Figuera para pilotar la transición en Venezuela

El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha ensalzado a Dinorah Figuera como una de las figuras centrales del proceso de transición política en Venezuela y ha reclamado a los distintos sectores de la oposición que se incorporen al diálogo abierto entre la Asamblea Nacional elegida en 2015 y el Gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Tras reunirse este viernes en Washington con la presidenta del Parlamento reconocido por la Casa Blanca como última institución democráticamente elegida, el jefe de la diplomacia estadounidense calificó las conversaciones como la “mejor oportunidad” para avanzar hacia una transición pacífica y aseguró que espera nuevos progresos en la próxima ronda, prevista para el 14 de octubre.

El jefe de la diplomacia estadounidense describió el proceso como “la mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en más de una generación” para recuperar la democracia y vinculó su continuidad a la celebración de elecciones libres y democráticas. Rubio sostuvo además que no basta con organizar unos comicios, sino que será necesario reconstruir las instituciones capaces de garantizar el funcionamiento del sistema democrático que, según tiene previsto el Departamento de Estado, estará blindado para impedir cualquier regresión democrática en las próximas décadas.

La reunión de este viernes, anunciada solo en horas de la noche del jueves, supone un respaldo explícito a Figuera, quien ha encabezado la delegación de un sector de la oposición para reestructurar el Poder Judicial, renovar el Centro Nacional Electoral (CNE) y allanar el camino para, según han dicho sus integrantes, celebrar elecciones “limpias, justas y libres” lo más pronto posible.

El Departamento de Estado ha mantenido históricamente su apoyo a procesos de diálogo que conduzcan a elecciones competitivas e inclusivas y a la restauración de las instituciones democráticas venezolanas, pero después de la captura de Nicolás Maduro del 3 de enero Washington echó a andar en agosto la mesa de diálogo que tiene previsto hacer las reformas necesarias para completar el plan de tres fases trazado por el secretario de Estado,  que finalizaría con una transición hacia la democracia tras nuevas elecciones, como ha ratificado Rubio frente a la prensa.

 

Rubio pide una oposición unida en la negociación

Rubio aprovechó el encuentro para lanzar un llamamiento a todos los sectores de la oposición y de la sociedad venezolana para que participen en el proceso. El secretario de Estado considera que la amplitud de la representación es una condición para que las conversaciones puedan desembocar en una salida política con respaldo suficiente. No obstante, fuera de este mecanismo se ha quedado la Nobel de la Paz y líder opositora María Corina Machado, al igual que el resto de partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y sus formaciones satélites.

“Para tener una transición democrática, pacífica, es importante dedicarse a un proceso como este”, afirmó Rubio, que recordó que Venezuela arrastra, en su opinión, más de 25 años de un gobierno autocrático y deterioro institucional. Su planteamiento pasa por utilizar la mesa de negociación como mecanismo para abordar simultáneamente las garantías electorales y la reconstrucción de los poderes públicos.

El secretario de Estado también confirmó que la tercera ronda comenzará el 14 de octubre. Según una hoja informativa publicada por el Departamento de Estado tras su reunión con Figuera, las delegaciones pretenden mantener las conversaciones en sesión permanente para aprovechar el impulso alcanzado durante los dos primeros ciclos.

 

Elecciones e instituciones, en el centro de la nueva ronda

La agenda de la próxima fase combina cuestiones electorales y judiciales. Uno de los asuntos prioritarios será concluir el proceso de selección de los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), iniciado durante la primera ronda. Al menos un centenar de representantes de la sociedad civil se han postulado para completar el Comité de Postulaciones Judiciales formado por diputados de mayoría chavista de la Asamblea Nacional presidida por Jorge Rodríguez.

Por ello, Washington atribuye a la oposición la creación de un Consejo de Revisión de Credenciales y Requisitos con siete juristas de carrera, que servirán de filtro para entregar una lista final con aspirantes a magistrados del alto tribunal que, según ha dicho el Departamento de Estado, “no estarán vinculados al régimen de Maduro”.

En paralelo, la mesa también abordará las garantías de participación de ciudadanos y partidos políticos con vistas a unos futuros comicios. El objetivo es establecer condiciones que permitan considerar creíble el proceso electoral, una cuestión que Rubio situó en el centro de la transición. En Venezuela, esto es, el levantamiento de inhabilitaciones de políticos como la propia Machado, y la devolución de las tarjetas electorales a los partidos opositores y chavistas disidentes que, en la última década, fueron intervenidos por el TSJ para crear direcciones ad hoc menos beligerantes con Miraflores.

Para posteriores reuniones quedarían asuntos como la reforma del CNE, la “derogación” de las normas represivas remanentes y la “apertura del espacio político” para dirigentes y partidos que actualmente se encuentran fuera de la vida institucional, lo cual se interpreta como el regreso de líderes en el exilio y la reforma del sistema electoral que asentaría las bases para futuras elecciones.

Figuera reivindica la reinstitucionalización

Después de Rubio tomó la palabra Dinorah Figuera, que defendió la posibilidad de alcanzar acuerdos pese a las dificultades del proceso. La dirigente opositora presentó como objetivos prioritarios la reinstitucionalización de los poderes públicos, la recuperación de las garantías civiles y políticas y la creación de mecanismos de reencuentro y reconciliación.

Figuera sostuvo que la hoja de ruta negociada con el acompañamiento estadounidense debe desembocar en elecciones y en la recuperación de las instituciones. Su posición conecta con el planteamiento expresado por Rubio: una transición política no se limitaría a una convocatoria electoral, sino que requeriría reconstruir los mecanismos institucionales encargados de garantizar el Estado de derecho.

 

El encuentro de Rubio y Figuera recibió también el respaldo público del centroderechista Primero Justicia (PJ) y el progresista Voluntad Popular (VP), las únicas dos fuerzas opositoras representadas en el mecanismo de diálogo. Ambas formaciones coincidieron en reivindicar la negociación como una vía para avanzar hacia elecciones con garantías y recuperar la institucionalidad.

Primero Justicia defendió que el proceso debe incluir la liberación de presos políticos, la recuperación del Estado de derecho y unas elecciones libres y transparentes. Voluntad Popular, por su parte, se sumó al llamamiento de Rubio para que otros sectores políticos y sociales participen en las conversaciones previstas para el 14 de octubre. @mundiario