El nuevo ciclo de la selección francesa bajo la batuta técnica de Zinedine Zidane continúa transitando por la senda de la victoria, sorteando obstáculos con la dosis precisa de sufrimiento y genialidad individual. En la segunda jornada de la Nations League, el combinado galo se impuso por la mínima (0-1) frente a Bélgica en Bruselas gracias a un destello antológico de Michael Olise en el tramo final. El extremo del Bayern Múnich saltó desde el banquillo para romper el cerrojo local y desatar el delirio en la zona técnica francesa.
El planteamiento de partida estuvo condicionado de raíz por la obligada búsqueda de soluciones ofensivas tras la lesión tendinosa en la rodilla izquierda sufrida por Kylian Mbappé en el anterior compromiso frente a Turquía. Lejos de retocar un par de piezas, Zidane apostó por una revolución integral en su alineación, ejecutando hasta nueve modificaciones respecto al estreno oficial y manteniendo únicamente como supervivientes en el once inicial al guardameta Mike Maignan y al central Maxence Lacroix.
El masivo casting propició el debut absoluto con la elástica nacional de Jacquet, Diouf y Da Cunha, acompañando en punta a Lepaul y entregando el mando del juego a Eduardo Camavinga en la sala de máquinas. Pese a las suplencias estratégicas de futbolistas contrastados como Ousmane Dembélé o el propio Olise, el cuadro visitante saltó al césped con una propuesta dominante, impulsada por el descaro y la verticalidad de Désiré Doué en el carril exterior.
Fue precisamente el atacante del París Saint-Germain quien acaparó las mejores aproximaciones francesas en el primer acto. A los once minutos de juego, Doué firmó una maniobra excelsa sorteando rivales en una baldosa para conectar un disparo envenenado que se estrelló violentamente contra el larguero. Poco después, Lepaul rozó el estreno anotador a centro del propio extremo, mientras la Bélgica dirigida por Mark van Bommel replicaba con chispazos de Kevin De Bruyne que pusieron en apuros la meta gala.
Tras la reanudación, la escuadra francesa redobló su asedio sobre el área de Senne Lammens con ocasiones consecutivas de Da Cunha, cuyo zapatazo lejano impactó en la madera, y remates comprometidos de Doué que el arquero belga neutralizó con reflejos felinos. No obstante, los ‘Diablos Rojos’ no renunciaron al contragolpe y exigieron la mejor versión de Maignan tras una peligrosa internada de Dodi Lukebakio.
La estocada solitaria de Olise y el pleno de Zidane
Con el choque atascado en un inquietante empate sin goles y el cansancio haciendo mella en los debutantes, Zizou recurrió a su artillería pesada introduciendo de golpe a Dembélé, Rayan Cherki y Michael Olise. La apuesta no tardó en rendir dividendos cuando el futbolista bávaro recogió el esférico en campo propio, trazó una imponente diagonal de más de cincuenta metros dejando atrás a sus perseguidores y definió con frialdad ante la salida del cancerbero belga.
El tanto desató una celebración eufórica en la caseta francesa, refrendando el idilio temprano del técnico marsellés con los desenlaces agónicos. La efusividad con la que el cuerpo técnico celebró la diana en la banda evidenció el enorme valor anímico de una victoria conquistada en territorio hostil y en plena fase de reconstrucción táctica.
El triunfo otorga a Francia seis puntos sobre seis posibles en el arranque de su grupo continental, disipando de un plumazo las dudas generadas por la ausencia forzosa de su gran referente ofensivo. Zidane demuestra disponer de un fondo de armario inagotable en el fútbol europeo, capaz de sostener la competitividad del bloque incluso alternando a nueve piezas de inicio.
Por su parte, la renovada Bélgica de Van Bommel encaja un frenazo en seco tras su ilusionante victoria previa frente a Italia, evidenciando que la transición tras el ocaso de su generación dorada aún requiere tiempo y consistencia defensiva en los instantes decisivos ante las potencias del continente.
Francia cierra la ventana internacional con un balance inmaculado y el liderato en el bolsillo gracias a la inspiración de sus revulsivos. Con Michael Olise reclamando a gritos un puesto de partida y Zinedine Zidane consolidando su liderazgo moral en la caseta, Les Bleus demuestran que su voracidad competitiva permanece inalterable en este arranque de la Nations League. @mundiario
