La crisis en torno al estrecho de Ormuz amenaza con marcar un hito en la guerra que lleva EE UU en Oriente Próximo. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado directamente a Omán con dirigir sus esfuerzos militares en su contra si el país del Golfo se “interpone” en los planes de Washington para despojar a Irán del control del estratégico de uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
“Si se interpone en nuestro camino, les bombardearemos sin piedad”, habría advertido Trump en una entrevista telefónica con Fox News, según trasladó el periodista Trey Yingst. La amenaza llega precisamente cuando Irán y Omán aseguran estar ultimando un acuerdo para establecer un “sistema de tránsito seguro” por Ormuz, después de meses de bloqueo y enfrentamientos.
Este lunes se cumplen 60 días desde la entrada en vigor del memorando de entendimiento que debía abrir una ventana para negociar el final de las hostilidades. El plazo expira en un momento especialmente delicado, con Washington y Teherán todavía muy alejados y con el futuro de Ormuz convertido en el principal obstáculo. No obstante, en la entrevista con Yingst, Trump sostiene que Estados Unidos ha ganado la guerra y que Irán debe aceptar su derrota.
Según ha dicho el periodista, el presidente estadounidense mantiene como prioridad impedir que Irán pueda disponer de un arma nuclear. “La meta número uno es, y siempre será, que Irán no puede tener un arma nuclear de ninguna manera, modo o forma”, afirmó. En paralelo, reclama que Teherán “ondee la bandera blanca de la rendición”.
Trump llegó a pensar inicialmente que la guerra duraría apenas unos días. Ahora el enfrentamiento se aproxima a los seis meses y el estrecho de Ormuz continúa prácticamente bloqueado.
Omán pasa de mediador a objetivo de Washington
La amenaza contra Mascate resulta especialmente significativa por el papel que Omán ha desempeñado tradicionalmente como intermediario entre Irán y las potencias occidentales. Durante meses, el país fue considerado uno de los posibles escenarios para las negociaciones. Ahora, sin embargo, Trump lo coloca en el centro de sus advertencias militares.
El motivo es el acuerdo que Teherán y Mascate están intentando cerrar para repartirse las responsabilidades sobre un posible régimen de peajes y circulación sobre el Estrecho. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, aseguró este lunes que las conversaciones avanzan y que ambas partes trabajan en los últimos detalles de una declaración conjunta. Según su explicación, ambas capitales tienen definidas ya las rutas de navegación que considerarán aceptables.
“Hay un entendimiento sobre el mapa de rutas de tráfico, pero estamos y vamos a finalizar el entendimiento en forma de un ‘paquete’. Esto es, el mapa más una declaración conjunta”, dijo Baqaei en una rueda de prensa. Para Teherán, el acuerdo constituye una vía para recuperar cierta normalidad en Ormuz sin aceptar las condiciones que pretende imponer Washington. Pero Washington maniobra para impedir que se establezca una fórmula que supedite el tránsito marítimo a los intereses del régimen de los ayatolás.
La batalla por un corredor por el que pasa la energía mundial
El estrecho de Ormuz es uno de los principales nudos gordianos de la guerra. Situado entre Irán y Omán, constituye uno de los principales corredores marítimos para el transporte mundial de petróleo y gas. Su cierre o funcionamiento limitado afecta directamente a los mercados energéticos globales y convierte cualquier incidente en un problema de alcance global.
De ahí que la disputa sobre quién controla las rutas de navegación sea uno de los asuntos más espinosos dentro de las conversaciones que la Casa Blanca mantenía con el régimen, y que dieron al traste después de firmar un memorándum de entendimiento. Irán siguió adelante con sus planes de controlar la circulación marítima a través de una fórmula negociada con Omán, el país que queda del otro lado del estrecho, pero Estados Unidos insiste en que no permitirá que Teherán utilice el cruce de buques como palanca para presionar los mercados.
El memorando firmado en junio establecía una ventana de 60 días para negociar un acuerdo que abordara los principales choques entre ambos países. Entre sus objetivos figuraban la reapertura de Ormuz y el cese de las operaciones militares. De hecho, el pacto contemplaba compromisos para ambas partes. EE UU debía poner fin al bloqueo naval impuesto contra los puertos iraníes y retirar sus fuerzas desplegadas alrededor de Irán. A cambio, Teherán se comprometía a facilitar el tránsito marítimo y comenzar el desminado del estrecho.
El pacto contemplaba compromisos para ambas partes: Estados Unidos debía levantar el bloqueo naval y retirar fuerzas desplegadas en las proximidades de Irán, mientras Teherán se comprometía a facilitar el tránsito marítimo y desminar determinadas zonas del estrecho. Pero las discrepancias sobre la interpretación de las cláusulas aparecieron prácticamente desde el principio. Uno de los principales problemas fue precisamente quién debía establecer las rutas de navegación y bajo qué autoridad. Irán rechazó determinadas propuestas de tránsito y Washington respondió manteniendo la presión militar y económica.
Teherán tampoco quiere ceder ante los ultimátums
Ahora, con el plazo formalmente agotándose, ninguna de las partes parece dispuesta a aceptar la interpretación de la otra. Baqaei calificó este lunes el vencimiento de los 60 días de “totalmente irrelevante” y acusó a Estados Unidos de haber violado el acuerdo.
La respuesta iraní a la presión estadounidense tampoco apunta a una desescalada inmediata. Un alto funcionario iraní ha advertido de que Teherán no tolerará indefinidamente el bloqueo naval estadounidense y que comunicará mediante intermediarios un plazo a Washington y a otros países de la región. Al mismo tiempo, sectores de línea dura dentro del régimen presionan para adoptar una posición más ofensiva. La Guardia Revolucionaria iraní, además, ha rechazado las afirmaciones de Trump sobre la existencia de un canal secreto de comunicación entre funcionarios estadounidenses y responsables militares iraníes. @mundiario
