Un europeísmo calculado

Olaf Scholz afirmó ayer en un almuerzo en el palacio del Elíseo la importancia de la relación con Francia, su mejor socio europeo. El tándem franco-alemán ya no es el motor del proceso de integración, por la diferencia tan evidente de peso económico e influencia política que existe entre los dos socios. Pero el nuevo canciller alemán es un fiel seguidor de Angela Merkel en su orientación europeísta y proyecta con cautela el poder de Berlín en Bruselas y en la escena internacional. Preferiría que los grandes estrategas le dejaran en paz, aunque es consciente de que necesita aliados y prefiere trabajar a través de instituciones multilaterales. Al mismo tiempo, Scholz busca desde el primer minuto establecer su propia política… Ver Más