España ha firmado este jueves, junto a una treintena de países, un manifiesto para mantener la presión sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el que le instan a entablar un diálogo con la oposición tras las elecciones celebradas el pasado julio. El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, y su homólogo de Argentina encabezaron juntos una reunión sobre la crisis política en el país al margen de la Asamblea General de la ONU. «El régimen puede intentar ocultar los resultados, pero el pueblo venezolano ha hablado », ha declarado el político de la administración Biden. «Ahora, nuestro trabajo es garantizar que sus voces sean escuchadas», ha añadido. Blinken ha afirmado que se debe instar a Maduro «a entablar un diálogo directo con la oposición democrática unida de Venezuela que conduzca a un retorno pacífico a la democracia», así como a liberar inmediatamente a los detenidos tras las elecciones. «Estamos con los millones de venezolanos que siguen arriesgando sus vidas y su bienestar para exigir un futuro más democrático, próspero y seguro para ellos y para su país», señala la declaración, que ha sido firmada por potencias occidentales como Canadá, Alemania y Gran Bretaña. Sin embargo, en América Latina, la declaración fue respaldada en gran medida por Gobiernos conservadores y no por Brasil, México y Colombia , las tres naciones más pobladas de la región, todas ellas dirigidas por izquierdistas.


