El aire de crisis que rodea el Gobierno italiano ha hecho pasar a muy segundo plano el pacto social que propuso el martes el primer ministro, Mario Draghi, que se ha visto con sindicatos y empresarios para proponer un paquete de medidas contra la inflación, en apoyo de empresas y familias. Pero antes Draghi debe despejar el clima de crisis ante las exigencias que plantean algunos partidos de la mayoría gubernamental, como la Liga y, sobre todo, el Movimiento 5 Estrellas. Este jueves se vota en el Senado el decreto sobre ayudas de 23.000 millones de euros para las familias y empresas, un voto que es también sobre la confianza en el Gobierno . El líder del M5E, el exprimer ministro Giuseppe Conte, presionó a Draghi y le dio un ultimátum para que el decreto incluya el plan con nueve propuestas que le entregó la semana pasada. No todo es aceptado por Draghi. Los halcones del Movimiento presionan a Conte para abandonar el Gobierno , en un desesperado intento por buscar desde la oposición contener la hemorragia de votos y pérdida de consenso. El partido, con el débil liderazgo de Giuseppe Conte, está en descomposición por sus luchas internas y la escisión creada por el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio. Durante toda la jornada del miércoles se sucedieron reuniones de cada uno de los seis partidos que forman el Gobierno de unidad nacional, con negociaciones para evitar un voto negativo del M5E , que causaría la caída del Gobierno. Enrico Letta, líder del Partido Democrático, hizo de mediador entre Draghi y Conte, lanzando también un llamamiento a la responsabilidad de todos: «Es necesario suavizar las aristas, la política es hacer que los hechos prevalezcan». Para presionar al M5E, haciéndolo responsable de una eventual crisis, tanto Letta como Matteo Salvini han declarado que un voto del M5E contra el Gobierno supondría un adelanto electoral. El propio Draghi ha reiterado en varias ocasiones que no habrá otro Ejecutivo presidido por él ni aceptaría ser primer ministro sin el Movimiento 5 Estrellas, ya que en este caso se perdería la identidad de Gobierno de unidad nacional. Conte se reunió con el Consejo Nacional del M5E para tomar una posición definitiva sobre el voto. Tras horas de intenso debate, no hubo acuerdo. Volvieron a reunirse por la noche. Pero antes el exprimer ministro Conte llamó a Draghi para pedirle una señal que pudiera presentar en la asamblea de sus parlamentarios y poder así cambiar la orientación que durante todo el día parecía mayoritaria. Es decir, en principio predominaba la idea de salir del aula del Senado y no votar la confianza del Gobierno, con la intención de evitar su caída. Pero Draghi, al igual que Letta, han dado a entender que la ausencia del M5S durante la votación del Senado significaría el fin del gobierno. El presidente Mattarella tendría entonces la última palabra.

