Varapalo a los republicanos en Misuri: el Supremo rechaza su mapa electoral antes de las midterms

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado este jueves el intento de Misuri de utilizar en noviembre el nuevo mapa congresional aprobado por los republicanos y respaldado por Donald Trump. La orden, breve y sin explicar sus fundamentos jurídicos, mantiene vigente el mapa de 2022 y supone un nuevo revés para la estrategia republicana de modificar los distritos antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Ningún magistrado hizo constar públicamente su disenso.

La importancia del fallo va más allá de los ocho escaños que corresponden a Misuri. El Estado se había convertido en uno de los principales escenarios de una guerra de mapas que comenzó a mediados de la década, algo excepcional en un país donde la redistribución de distritos suele producirse después de cada censo, cada diez años. Trump impulsó en 2025 una ofensiva para que los Estados controlados por los republicanos redibujaran sus distritos con el objetivo de mejorar las posibilidades electorales del Partido Republicano antes de las midterms de 2026.

En Misuri, el objetivo de la legislatura estatal era desmantelar la ventaja demócrata en el 5.º distrito congresual, centrado en Kansas City y representado por el legislador demócrata Emanuel Cleaver. El rediseño cartográfico pretendía desmembrar sectores urbanos clave de la ciudad para repartirlos entre los distritos colindantes de corte marcadamente rural y conservador. Mientras que el mapa demográfico de 2022 garantizaba una distribución estable de seis escaños republicanos y dos demócratas, la polémica reconfiguración de 2025 buscaba inclinar la balanza para forzar un reparto de siete representantes republicanos y un solo demócrata.

No obstante, esta maniobra de gerrymandering partidista colisionó con una severa barrera legal. El alto tribunal bloqueó la orden de un juez federal que pretendía validar el rediseño y ratificó la sentencia previa de la Corte Suprema de Misuri, forzando al estado a utilizar la distribución distrital original en las próximas elecciones legislativas de noviembre. Esta resolución anula las aspiraciones del bloque conservador de asegurar de forma matemática un escaño adicional en una Cámara de Representantes federal cuyo control general sigue disputándose al límite.

La operación formaba parte de una estrategia más amplia. En mayo, los medios estadounidenses contabilizaban diez Estados que habían aprobado nuevos mapas para las elecciones de 2026. En el balance disponible entonces, los nuevos diseños ofrecían a los republicanos una ventaja potencial en 16 distritos, mientras los demócratas obtenían ventajas en otros seis. Texas, Florida, Ohio, Tennessee, Alabama, Luisiana, Carolina del Norte y Misuri estuvieron entre los principales escenarios de esta ofensiva.

La particularidad de Misuri es que el nuevo mapa quedó atrapado entre dos procedimientos constitucionales y judiciales. Los opositores reunieron más de 305.000 firmas para llevar la reforma a referéndum. El secretario de Estado republicano, Denny Hoskins, rechazó inicialmente la petición, pero el Tribunal Supremo de Misuri determinó que era legal y suficiente y ordenó incluirla en la papeleta de noviembre. El tribunal estatal sostuvo además que el nuevo mapa no había llegado a entrar legalmente en vigor y que debía utilizarse el de 2022.

El problema se agravó cuando un juez federal, Stephen Clark, emitió una orden que indicaba que debía utilizarse el mapa republicano de 2025. Hoskins anunció entonces que seguiría esa decisión, pese al fallo del máximo tribunal estatal. La consecuencia fue una situación jurídicamente inusual: dos tribunales habían emitido órdenes incompatibles sobre los mismos distritos y las autoridades electorales no tenían una respuesta clara sobre qué mapa debían aplicar en noviembre.

El Tribunal Supremo federal intervino primero el martes. El juez Brett Kavanaugh, responsable de las solicitudes de emergencia procedentes de Misuri, rechazó suspender la decisión del Supremo estatal. Horas después, la resolución del juez federal volvió a colocar el mapa republicano en el centro de la disputa. Finalmente, este jueves, el Supremo federal bloqueó esa orden y dejó nuevamente en vigor el mapa de 2022.

El problema añadido: Misuri ya votó con el nuevo mapa

La decisión llega después de que Misuri utilizara los distritos de 2025 en las primarias de agosto. Esto significa que algunos electores podrían votar en noviembre en un distrito diferente de aquel en el que participaron en las primarias.

Según Associated Press, el cambio puede afectar a más de un millón de potenciales votantes, aproximadamente uno de cada cuatro en el Estado. El problema no es únicamente político: también afecta a candidatos ya certificados y a campañas que han tenido que adaptarse a límites territoriales cambiantes.

El caso de Misuri no es completamente excepcional. Alabama, por ejemplo, tuvo que afrontar un nuevo proceso electoral después de que se modificaran sus distritos. Sin embargo, en Misuri las autoridades judiciales no han ordenado repetir las primarias. Por ahora, el calendario conduce hacia unas elecciones generales con el mapa de 2022, pese a que las primarias se celebraron con el de 2025.

La actual guerra de redistribución comenzó con la decisión de Trump de convertir la modificación de distritos en una herramienta para las elecciones de mitad de mandato. Texas fue el primer gran escenario de la ofensiva republicana. Después llegaron otros Estados gobernados o controlados por el Partido Republicano.

Los demócratas respondieron promoviendo sus propias iniciativas. California y Utah, entre otros Estados, aprobaron o impulsaron cambios que podían beneficiar a candidatos demócratas. La disputa dejó de ser, por tanto, una sucesión de operaciones aisladas y pasó a convertirse en una confrontación nacional sobre quién puede diseñar los límites de los distritos y hasta dónde puede llegar la manipulación partidista de esos límites.

La intervención del Tribunal Supremo ha añadido otra dimensión. En abril, el alto tribunal dictó una decisión que dificultó determinadas impugnaciones de mapas por motivos raciales y abrió la puerta a nuevos rediseños en Estados como Alabama. En mayo, permitió que Alabama utilizara un mapa republicano que reducía de dos a uno los distritos con mayoría o casi mayoría negra.

Misuri plantea, sin embargo, un conflicto diferente. El argumento central que ha terminado imponiéndose temporalmente no depende de una valoración partidista del mapa, sino del procedimiento establecido por la Constitución estatal y de la cuestión de si el rediseño había adquirido fuerza legal antes de que se activara el referéndum.

¿Qué ocurre ahora?

Para las elecciones de noviembre, la situación parece definida: Misuri utilizará el mapa de 2022. La decisión del Supremo federal deja sin efecto, por ahora, el intento de aplicar el diseño de 2025. Los republicanos conservan seis de los ocho escaños del Estado y no podrán utilizar en noviembre el mapa que pretendía facilitarles un séptimo distrito.

Pero la batalla jurídica no ha terminado completamente. Continúan litigios federales sobre el fondo del caso y permanece en la papeleta el referéndum sobre el nuevo mapa. Además, el Tribunal Supremo de Misuri llegó a examinar si Hoskins había incurrido en desacato por haber seguido inicialmente la orden federal en lugar de la estatal. Finalmente, tras la intervención de Kavanaugh y del Tribunal Supremo federal, el secretario de Estado ordenó utilizar nuevamente los distritos de 2022.

Misuri se convierte así en una pieza especialmente reveladora de la guerra de mapas estadounidense: una disputa que comenzó como una operación para ganar un escaño puede terminar afectando a la organización de unas elecciones enteras. Y mientras los tribunales resuelven dónde deben estar las fronteras de cada distrito, más de un millón de votantes se preparan para unas elecciones en las que podrían encontrar en noviembre un mapa distinto del que utilizaron apenas unos meses antes. @mundiario