Xavi quiere devolver el balón a Países Bajos

Xavi Hernández no ha necesitado ni un partido para establecer la primera gran diferencia respecto a sus predecesores. Quiere una Países Bajos que tenga el balón, mande y juegue en campo contrario. Durante su presentación dejó claro que contempla estructuras como el 4-3-3 o el 4-2-3-1 y que, de entrada, no pretende refugiarse en una defensa de cinco porque considera que con otras disposiciones podrá dominar mejor los encuentros.

La intención encaja perfectamente con la historia de la Oranje, aunque mucho menos con algunas de sus versiones recientes. El Países Bajos de Louis van Gaal en Qatar 2022 fue casi la negación del romanticismo neerlandés: tres centrales, carrileros, fútbol vertical y mucha más preocupación por controlar espacios que por controlar el balón. Llegó hasta cuartos y llevó a Argentina a los penaltis, sí, pero aquella selección terminó recurriendo incluso al juego directo sobre Wout Weghorst cuando necesitó sobrevivir. El resultado funcionó mejor que la estética.

Ronald Koeman recuperó inicialmente el 4-3-3, pero tampoco terminó construyendo una selección reconocible por gobernar los partidos desde la pelota. Su Mundial de 2026 resulta especialmente contradictorio: Países Bajos fue primera de grupo e hizo diez goles en tres encuentros, incluidos cinco ante Suecia, pero en cuanto apareció Marruecos en dieciseisavos regresaron las dudas. Koeman endureció el equipo, dejó a Tijjani Reijnders fuera del once y terminó eliminado por penaltis después de un encuentro en el que los marroquíes tuvieron más iniciativa.

Ahí aparece la gran pregunta: ¿tiene Xavi realmente jugadores para hacer lo contrario? Sobre el papel, probablemente sí. Frenkie de Jong es prácticamente el futbolista alrededor del que podría construirse toda la idea. Xavi ya lo ha señalado como fundamental para su proyecto y conoce perfectamente sus condiciones después de entrenarlo en Barcelona. Si recupera su mejor nivel tras la lesión de rodilla sufrida durante el Mundial, Países Bajos tendrá un futbolista capaz de recibir desde atrás, superar líneas y decidir el ritmo de la posesión.

Y Frenkie no está solo. Reijnders y Ryan Gravenberch ofrecen dos perfiles de primer nivel para acompañarlo, mientras Xavi Simons deberá regresar después de la grave lesión de ligamento cruzado que le impidió disputar el Mundial. Por detrás aparecen jugadores como Quinten Timber y una generación joven que Xavi ya ha comenzado a estudiar. Durante su presentación reconoció, por ejemplo, que su cuerpo técnico había estado analizando a Kees Smit, de apenas 20 años. Hay material para construir un centro del campo que quiera la pelota, no simplemente uno que espere a recuperarla.

Del músculo al balón

También existe margen para modificar la salida desde atrás. Van Dijk continúa ejerciendo como líder, pero alrededor aparecen centrales técnicamente preparados como Nathan Aké, Jan Paul van Hecke, Micky van de Ven o Jorrel Hato. No todos tienen las mismas características, pero Xavi dispone de suficientes perfiles para intentar iniciar desde abajo sin convertir cada presión rival en una invitación al pelotazo. La lista mundialista de Koeman ya demostraba la enorme profundidad defensiva de Países Bajos.

El problema puede encontrarse más arriba. Cody Gakpo, Donyell Malen, Brian Brobbey, Memphis Depay o Crysencio Summerville ofrecen velocidad, potencia y capacidad para atacar espacios, pero Xavi tendrá que conseguir que también funcionen dentro de ataques largos y ante defensas hundidas. Una cosa es tener buenos futbolistas y otra disponer de los perfiles adecuados para jugar permanentemente a treinta metros de la portería contraria. Ahí estará una parte importante de su trabajo.

Y también deberá tomar decisiones que sus predecesores evitaron o resolvieron desde otro prisma. Koeman dejó fuera del último Mundial a Jeremie Frimpong, justificándolo por sus problemas físicos y porque prefería otros perfiles, mientras eligió incluso a futbolistas por su fiabilidad defensiva y trabajo sin balón. Xavi parece partir desde el extremo opuesto: primero quiere dominar y después encontrar dentro de ese dominio el equilibrio necesario para no partir al equipo.

 

Eso no significa que Países Bajos deba volver artificialmente a 1974 ni convertir cada partido en un homenaje a Cruyff. Tener el balón por tenerlo tampoco garantiza absolutamente nada. El propio Xavi sufrió en Barcelona cuando su equipo acumulaba posesiones estériles y era castigado en transición. Su reto será conseguir que la pelota tenga velocidad, profundidad y sentido competitivo, especialmente en una selección donde el tiempo para entrenar automatismos es infinitamente menor que en un club.

La materia prima, en cualquier caso, existe. Países Bajos tiene centrocampistas capaces de asociarse, defensas con buen pie, extremos de primer nivel y una cantera que continúa produciendo talento. Xavi quiere devolverle el balón a un país que ayudó a explicar al mundo cómo utilizarlo. La duda ya no es si la Oranje puede tener la posesión, sino si será capaz de convertirla nuevamente en autoridad. Después de Van Gaal y Koeman, el cambio no será solamente de seleccionador: si Xavi cumple lo prometido, será también un cambio de identidad. @mundiario