Macron salva in extremis la primera moción de censura

La Asamblea Nacional (AN), primera cámara del Parlamento francés, ha rechazado la primera moción de censura contra el gobierno de Emmanuel Macron, con «solo» 278 votos a favor, 9 menos de los necesarios para provocar la caída del gobierno La Francia Insumisa (LFI), extrema izquierda, el PS, el PCF y los Ecologistas decidieron el sábado unir su moción de censura propia a otra moción presentada por el grupo LIOT (Libertades, Independientes, Ultramar y Territorios), para dar más fuerza a una moción única, común. Esa es la primera moción rechazada. Tras ese primer no parlamentario a la primera moción de censura, la misma AN debe votar una segunda, presentada por Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), que pudiera sufrir el mismo rechazo, salvo sorpresa imprevisible. Esa oposición parlamentaria, de la extrema izquierda a la extrema derecha, suma, en total, 260 escaños. Para ganar, cualquier moción de censura necesitaba 287 votos a favor, en una AN de 577 escaños. La censura solo consiguió 278, menos. El gobierno de Macron se salva por «los pelos». La oposición conservadora de Los Republicanos (LR, derecha tradicional), tiene 61 escaños. Ante el voto de censura, ese grupo parlamentario se ha dividido, pero ha terminado favoreciendo a Macron, evitando la censura. «Renacimiento», el partido de Macron, tiene 165 escaños. Sus aliados centristas, divididos en dos grupos, suman, en total, 245 escaños. Podrá seguir gobernando, con muchos e inflamables problemas. Fracasada la primera moción de censura, se confirma un paisaje político y una realidad social muy difíciles de gobernar. Un 74 % de los franceses deseaban que Macron fuese censurado. Otro 70 % de franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente. Pero no hay mayoría parlamentaria para votar la censura. El presidente tiene una mayoría relativa de 245 escaños. Pero la crisis ha abierto crisis graves, en el gobierno, en el partido presidencial, entre los aliados y entre la oposición conservadora. Se trata de un paisaje político sin precedentes en la historia de la V República. Es necesario remontarse a las grandes crisis de la IV República para encontrar una Francia tan dividida en todos los terrenos de la vida social, cultural y política. El rechazo parlamentario a las mociones de censura corre el riesgo de prolongar la crisis de fondo. La oposición parlamentaria proyecta un recurso ante el Tribunal Constitucional y propone convocar un referéndum de iniciativa popular. Iniciativas que pueden retrasar la entrada en vigor de la reforma de las pensiones aprobada con un decretazo explosivo. Los sindicatos han convocado una nueva jornada de huelgas y manifestaciones el próximo jueves. «Está aumentando la cólera popular», titula a toda página el vespertino «Le Monde». La huelga en las refinerías atiza el fantasma de la penuria de combustibles en las gasolineras. En París, la huelgas de barrenderos y servicios de limpieza agrava un melancólico y mal oliente paisaje de crisis nacional. Una gran mayoría de franceses espera que el jefe del Estado termine dirigiéndose a la Nacional con un discurso solemne.