La gravísima crisis en Oriente Próximo debe entenderse como otra confirmación del emergente orden mundial definido por autocracias cada vez más perfectas frente a democracias cada vez más imperfectas. En este contexto multipolar, Irán ilustra a la perfección la revancha de lo que podríamos denominar «eje del muy mal», formado por dictaduras tan beligerantes como coordinadas. Hace poco más de un año, los ayatolás de Teherán estaban literalmente contra las cuerdas. Parecían haber perdido su legitimidad y el control de las calles por hacer lo que mejor saben hacer: martirizar a sus mujeres. Durante sangrientas semanas, las protestas se prolongaron por la muerte de Mahsa Amini , una joven de 22 años detenida y apaleada por el «delito» de no… Ver Más
