En septiembre del 2014 la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, en el Pacífico mexicano, marcó el principio del fin del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuyo manejo de la tragedia de Ayotzinapa golpeó de lleno su popularidad y fue uno de los factores para la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador. Esta semana el caso ha vuelto a la primera plana y, en plena campaña presidencial, quien padece la falta de respuestas a los familiares de los estudiantes es el propio López Obrador, que ayer sufrió uno de los momentos más dramáticos de su sexenio cuando una turba de 300 personas asedió – y vandalizó -, uno de los accesos de Palacio Nacional, al… Ver Más
