Por : El Pastor Héctor Contreras
Para El Gran Santo Domingo.com
Isaías 43: 18-19, II-Corintios 5:17.
Por los últimos días de este año que finaliza y los de este nuevo 2026 GRACIAS AL SEÑOR NUESTRO DIOS .
En cada corazón de los que hemos conocido a Dios, nuestro Creador, debe existir la gratitud porque, verdaderamente, Él es Bueno y su amor y misericordia han estado con nosotros.
¡Gloria por siempre sea a su Nombre! Algunos hemos sufrido pérdidas familiares, otros, problemas económicos, enfermedades, pero nuestro Dios y Señor, ha extendido su misericordia para con nosotros.
Continuar reafirmando nuestra fe en, siempre en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, quien nació en aquel entonces en un pesebre, junto a animales, porque no recibieron a sus padres en la posada que había en aquel lugar de Belén. Vamos a creerle al que dijo: “Yo Soy el que Soy”.
Él está por nosotros y con nosotros, cualquiera haya sido nuestra situación en el año que finaliza, sigamos confiando en nuestro Dios y Señor, en el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo el Señor, quien dijo que siempre estará con nosotros.
Tomo como ejemplo, las palabras del rey David, cuando escribió lo siguiente: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y en la casa de Jehová moraré por largos días”, Salmo 23:6. Ésa es también nuestra esperanza, a pesar de todo cuanto nos haya ocurrido en el año que hoy termina.
“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosas nuevas; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Isaías 43:18-19.
Olvidemos todo nuestro pasado a lo largo de nuestra vida desde el día que nuestro Dios nos trajo a este mundo y que hoy aún Él permanece con cada uno de nosotros.
El que abrió camino en el desierto para que su pueblo pudiera pasar, abriendo el inmenso mar, y al cruzar al otro lado, llegó su libertad.
Somos el pueblo de Dios, cantábamos hace algunos años atrás. Hemos sido redimidos por la Sangre de Aquel que nació, creció y murió por todos y cada uno de nosotros. Jesucristo es el Señor y Salvador de todos los que hemos confesado delante del Padre.
También, aún hoy, en nuestros templos de adoración y alabanzas, entonamos un Himno del Himnario de Gloria. Es el #15, que tiene como título “Firmes Y Adelante” Firmes y adelante, “Huestes de la fe, sin temor alguno, Que Jesús nos ve. Cristo al frente va” Y nosotros vamos detrás de Él.
También llega a mi memoria una adoración que yo mismo cantaba mucho. “Hay dos huellas en la arena, dibujadas a mi lado, y al caminar por la arena, cuatro huellas van quedando, pero al llegar la tristeza, y el dolor tan solo quedan, dos huellas que son de Cristo, que en sus brazos Él nos lleva”.
Cualquiera que haya sido nuestra circunstancia en todos estos años, debe crecer en cada uno de nosotros, la fe que es en Cristo Jesús, quien nació en este tiempo, que con tanto júbilo celebramos, creció, se hizo hombre, como uno de nosotros. Padeció hasta el final, donde murió por cada uno de nosotros. Y cuando Él vió que se acercaba su muerte, proclamó las palabras: “Consumado Es, consumado es”.
Y expiró, es decir, murió por cada uno de nosotros. De modo que, mis amados, Hijos del “Gran Yo Soy”, y de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, terminemos este año e iniciemos el entrante, con júbilo en nuestros corazones.
Nuestro Dios, Creador de todos nosotros, está con nosotros, así como su Amado Hijo, su Único Hijo, están a nuestro lado, y nos conducen por el Camino que lleva a la eternidad y Ese Camino es Jesucristo, quien derramó su preciosa Sangre por cada uno de nosotros.
¡Gloria a Dios en las alturas! Gracias a Él por enviarnos en un tiempo como el que hoy celebramos el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Hagamos como el apóstol San Pablo, quien escribió el siguiente texto: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, II-Corintios 5:17.
Hazte dueño, amo y señor, porque Dios te ha llamado y escogido, para que vivas para Él.
Evita cualquier egoísmo en tí, y confía plenamente en el Dios que te dió la vida y todo lo que hoy posees, todo por su misericordia y amor.
Debo citar otro otros versos del Apóstol Pablo, a continuación: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fui llamado, asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.
Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios, en Cristo Jesús”, Filipenses 3:12-14. La devoción del creyente en Cristo Jesús, se centra en la búsqueda de la intimidad con Dios.
Es consagrarse a sí mismo al conocimiento de Jesucristo. Un indicio de madurez es el grado en que esta aspiración se convierte en el centro de nuestra vida.
En ningún otro lado es retado el discípulo de Jesucristo el Señor a convertirse en una persona con un corazón puesto en Dios.
Casi finalizando este mensaje, quiero citar un texto del Apóstol Juan, que nos dice lo siguiente: “Y el que estaba sentado en el Trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.
Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”, Apocalipsis 21:5. Dios proclama haber hecho nuevas todas las cosas, así como haber destruído las viejas. Que al entrar este nuevo año, 2026, pidamos a nuestro Dios, El Gran Yo Soy, que el mismo que dijo de sí mismo: “Yo Soy Jehová, Dios de los ejércitos”.
Él está por tí, por mí y toda nuestra familia, ahora al final de este 2025 y el entrante 2026, siempre en el Nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo, su Amado y Único Hijo, que llegó humildemente a este mundo, murió y luego se levantó de la tumba con gran poder, porque ésta no pudo soportar su gran poder.
¡Aleluya, Gloria a nuestro Dios! Amados, ruego a nuestro Dios Padre, a su Hijo Único, Jesucristo, y al Espíritu Santo que el mismo Jesucristo nos dejó al ascender al Reino de los cielos, todos celebremos con gran gozo, él primer Domingo del año, día 4 de Enero 2026, celebremos con la llegada del Año nuevo, con corazones agradecidos, porque hemos podido vencer, siempre al amparo de del “GRAN YO SOY”.
Él, junto a su muy Amado Hijo, Jesucristo, con la ayuda que nos brinda su Espíritu Santo en nuestros corazones, sanados por el Gran amor que nuestro Dios tiene para con cada uno de nosotros.
Que la bendición del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo, reine en los corazones de todos a los que les llegue este mensaje. Una vez más, les bendigo en Cristo Jesús, nuestro Salvador y Sanador.