¿La revolución táctica del Deportivo pasa por Yeremay, Riki y nueve más?

El Deportivo vive atrapado en una montaña rusa que explica su posición en la tabla mejor que cualquier estadística. El arranque ilusionó, octubre cayó como un cubo de agua helada con un equipo irreconocible y noviembre trajo algunas alegrías que no alcanzaron para borrar el mal de fondo: la irregularidad. El resultado es un Dépor a cinco puntos del líder, el Castellón, pero con la sensación amarga de que, con un poco más de sentido común en los fichajes, estaría mandando con autoridad.

El problema es que el mercado ya se cerró y el club se ha quedado sin el delantero centro que la lógica pedía a gritos. Fernando Soriano y Massimo Benassi no han sido capaces de fichar un nueve que mejore lo de Zakaria Eddahchouri y Samuele Mulattieri. Y cuando no arreglas lo que más duele, toca buscar soluciones en otra parte para que el tren del ascenso no se vaya.

Ahí aparece la idea que puede salvar la temporada: un centro del campo dominador. La dirección deportiva decidió apostar fuerte por Riki Rodríguez ahora y no en verano, y eso solo se entiende si el plan es entregarle el timón desde el primer día. Antonio Hidalgo lo ha visto claro: no se trata de sumar un efectivo más, sino de transformar la estructura del equipo. El Dépor ya no quiere sobrevivir en la medular, quiere gobernarla.

Riki ha entrado como entra un mediocentro de verdad: con mando inmediato. Su estreno como titular y la confianza explícita del técnico lo convierten en el nuevo cerebro, incluso aunque todavía no esté a punto físicamente. Que pidiera el cambio por fatiga en el minuto 80 no es síntoma de debilidad, sino de honestidad competitiva. Hidalgo prefiere un mediocentro cansado con criterio que uno fresco sin dirección, y esa frase define el tipo de equipo que quiere construir.

El futuro inmediato del Dépor pasa por esa apuesta: Yeremay como agitador, cabalgando libre por donde mejor lo considere, aunque preferiblemente desbordando por las bandas; Riki como cerebro y nueve más que se adapten a la idea de un equipo que quiere mandar desde el medio. No es el plan que se imaginaba en verano, pero puede ser el que devuelva al club a la senda del ascenso. @mundiario