El Atleti se asombra, Flick lo sufre y el Girona lo disfruta: Thomas Lemar revive en Montilivi

Thomas Lemar ha vuelto a ser noticia por lo que siempre debió: por el fútbol. En Montilivi, ante el Barça, el francés no solo marcó, también gobernó ritmos, eligió siempre bien y dejó una actuación que recuerda por qué fue campeón del mundo y por qué Europa se enamoró de él en el Mónaco.

Lo más llamativo es que este regreso no es un chispazo aislado. Lemar enlaza dos jornadas seguidas marcando, una racha impensable hace unos meses para un jugador que venía de casi desaparecer del mapa competitivo, entre lesiones, dudas y un Atlético que terminó apagándole la luz.

En Girona, Míchel le ha ofrecido lo que no tuvo durante demasiado tiempo: confianza, continuidad y un contexto que lo protege. La lesión de Ounahi le abrió una puerta y Lemar no ha tardado en convertirla en un sitio propio, ganándose el once con una mezcla de pausa y agresividad que el equipo necesitaba.

Su partido contra el Barça fue una masterclass en espacios cortos. Se giró bajo presión, filtró pases, condujo para atraer rivales y soltó la pelota con ventaja, justo el tipo de centrocampista que obsesiona a Flick y que explica el elogio de Míchel: “El ritmo de juego que tiene en la cabeza es increíble”.

Si mantiene este rendimiento, el Girona no solo gana un jugador: gana una ventaja competitiva. Lemar es de esos futbolistas que hacen que el partido se juegue como ellos quieren, y en una Liga donde cada detalle pesa, recuperar a uno así puede ser medio billete hacia los objetivos grandes. @mundiario