Saltaron todas las alarmas en Brasil con la lesión de Vitor Roque durante el duelo entre Palmeiras y Jacuipense. Apenas habían transcurrido 13 minutos cuando una entrada dura provocó una torsión en su tobillo izquierdo, obligándole a pedir el cambio de inmediato y abandonar el terreno de juego antes del descanso.
La acción, tan brusca como polémica, terminó únicamente con tarjeta amarilla para el rival, pese a la gravedad del impacto. Roque, visiblemente frustrado, fue retirado en camilla, consciente de que el golpe llegaba justo en la zona que recientemente le había mantenido apartado durante semanas.
El contexto agrava la preocupación. El delantero acababa de reaparecer tras una lesión previa en ese mismo tobillo, acumulando minutos de forma progresiva. Este nuevo contratiempo rompe su ritmo y vuelve a generar incertidumbre sobre su continuidad a corto plazo, justo cuando Brasil necesita certezas.
A la espera de pruebas médicas que determinen el alcance exacto, el peor escenario —una intervención quirúrgica— aún no está descartado. Todo dependerá del diagnóstico definitivo, pero el precedente no invita al optimismo y deja al combinado brasileño en una situación delicada.
Con Estevao también en duda y Vitor Roque entre algodones, el nombre de Neymar vuelve a sonar con fuerza. El crack del Santos sueña con un último Mundial y con la oportunidad de liderar a Brasil hacia la gloria. Tras 24 años de sequía, el destino parece escribir un guion inesperado: el regreso del ídolo para intentar coronar a la Canarinha en el escenario más grande de todos. @mundiario
