El RC Deportivo de La Coruña ha decidido elevar públicamente el tono tras semanas de malestar interno por diversas actuaciones arbitrales, una actitud que rompe con la línea de discreción que el club había mantenido hasta ahora. A través de su boletín institucional, la entidad blanquiazul ha expresado su “preocupación” por la reiteración de decisiones arbitrales que considera determinantes y por la aplicación de criterios que, según sostiene, no están siendo homogéneos.
El posicionamiento llega en un contexto marcado por el reciente encuentro ante el Burgos y por declaraciones de terceros clubes y actores del entorno futbolístico que han alimentado un clima de debate sobre los arbitrajes en la categoría. Algunas de esas manifestaciones, que apuntaban a supuestos beneficios arbitrales para el equipo coruñés, han contribuido, según fuentes del club, a precipitar la respuesta pública.
En su comunicación, el Deportivo subraya que su postura histórica ha sido la de evitar la crítica pública a las decisiones arbitrales, incluso en situaciones que consideraba especialmente controvertidas. Esa cautela, explica la entidad, respondía a la voluntad de preservar la estabilidad de la competición y de mantener un clima institucional basado en el respeto a todos los estamentos del fútbol profesional.
El Deportivo habla de “decisiones de alto impacto” y de falta de uniformidad en acciones similares. La entidad alerta de presiones externas que “distorsionan el marco competitivo”
Sin embargo, el club considera que las circunstancias recientes obligan a expresar una inquietud que, según señala, se ha acumulado con el paso de las jornadas. En particular, hace referencia a decisiones que califica como “de alto impacto” y a la percepción de que situaciones similares han recibido interpretaciones distintas, lo que, a su juicio, genera incertidumbre competitiva.
La entidad insiste en que su planteamiento no pretende cuestionar la función arbitral, que describe como “estructural” dentro de la competición, sino reclamar mayor consistencia en la aplicación de los criterios técnicos. Desde esa perspectiva, el club defiende la necesidad de avanzar hacia mecanismos que aporten mayor claridad y previsibilidad en la toma de decisiones.
Uno de los elementos más destacados del comunicado es la referencia a lo que el Deportivo define como “dinámicas externas” que estarían influyendo en el entorno arbitral. El club advierte de la proliferación de discursos públicos que, mediante la exposición mediática y la construcción de determinados relatos, podrían generar presión sobre los colegiados y alterar el desarrollo normal de la competición.
Esta advertencia introduce un matiz político y mediático en el debate arbitral, al situar el foco no solo en las decisiones sobre el terreno de juego, sino también en el clima que rodea a la competición. Según el club, la reiteración de ese tipo de presiones puede introducir distorsiones que afectan tanto a la percepción pública como al equilibrio competitivo.
El Deportivo reivindica además la reciprocidad institucional como un principio básico. En ese sentido, sostiene que el respeto que afirma mantener hacia el colectivo arbitral debe verse correspondido con actuaciones profesionales regidas por la coherencia, el equilibrio y la máxima exigencia técnica.
Cambio en la estrategia comunicativa
El paso dado por la entidad coruñesa marca un cambio relevante en su estrategia comunicativa. Hasta ahora, las críticas a los arbitrajes se habían canalizado fundamentalmente en ámbitos internos, sin pronunciamientos públicos de carácter institucional. La decisión de hacerlo ahora evidencia el grado de malestar acumulado y la voluntad de influir en el debate sobre la transparencia y la uniformidad arbitral.
Este posicionamiento se produce en un momento de creciente sensibilidad en el fútbol profesional español respecto al papel de los árbitros y a la presión mediática que rodea sus decisiones. En distintas categorías y competiciones se han intensificado las críticas y las solicitudes de mayor transparencia, lo que sitúa al Deportivo dentro de una corriente más amplia de cuestionamiento y reflexión sobre el sistema arbitral.
Pese al tono crítico, el club concluye su comunicación reafirmando su compromiso con una competición que define como “justa y transparente” y con un modelo de gestión basado en la responsabilidad institucional. La entidad que preside Juan Carlos Escotet insiste en que mantendrá esa línea de actuación, convencida de que contribuye tanto a la defensa de sus intereses como al fortalecimiento del fútbol profesional en su conjunto. @mundiario
