Los Lakers se hunden: sin Doncic, ni LeBron puede frenar a los Thunder

Hay series que se igualan con ajustes tácticos. Otras cambian por orgullo, experiencia o talento individual. Y luego están eliminatorias como esta, donde simplemente un equipo pertenece a otra dimensión competitiva. Eso es exactamente lo que está ocurriendo entre Oklahoma City Thunder y Los Angeles Lakers.

La sensación ya ni siquiera es que Oklahoma vaya a eliminar a los angelinos. La impresión es mucho más cruel: cuesta imaginar siquiera una victoria aislada de los Lakers en toda la serie. El 108-90 del último partido volvió a dejar una evidencia brutal. Los Thunder juegan con la tranquilidad de quien sabe que tiene el control absoluto del enfrentamiento.

A sus 41 años, LeBron James sigue resistiéndose a la lógica biológica. El problema es que ya no le alcanza para alterar el destino de una eliminatoria así. Firmó 27 puntos, 6 asistencias y un espectacular 12 de 17 en tiros de campo. Durante varios tramos sostuvo él solo la competitividad de los Lakers y llegó incluso a alimentar una ilusión pasajera con el 7-0 inicial del partido. Pero todo terminó siendo un espejismo.

Porque Oklahoma juega con una superioridad emocional devastadora. Cuando el partido se apretó, simplemente aceleró y destrozó el encuentro con un parcial demoledor.

Los Thunder ganan cuando quieren

El gran miedo para el resto de la NBA empieza a ser precisamente ese: los Thunder parecen administrar los partidos como quien regula el esfuerzo en un entrenamiento largo. No necesitan dominar estadísticamente de forma salvaje. Simplemente controlan el ritmo, castigan errores y asfixian al rival cuando detectan debilidad.

Ganaron todos los cuartos, controlaron el rebote, perdieron menos balones y rozaron el 50% en tiros de campo sin necesidad de actuaciones monstruosas de Shai Gilgeous-Alexander, que ni siquiera alcanzó los 20 puntos por primera vez en toda la temporada. Eso hace todavía más aterrador el panorama.

El partido tuvo otro gran nombre propio: Chet Holmgren. El interior de Oklahoma dominó completamente a Deandre Ayton y firmó una actuación gigantesca con 24 puntos, 12 rebotes y 3 tapones. Cada vez que los Lakers amagaban con acercarse, Holmgren aparecía para cerrar la puerta. Mientras tanto, los secundarios angelinos seguían desapareciendo.

La ausencia de Luka Doncic ha terminado por desnudar completamente las limitaciones estructurales del equipo. Austin Reaves estuvo irreconocible con un desastroso 3 de 16 en tiros, Rui Hachimura sigue pareciendo infrautilizado y JJ Redick empieza a quedarse sin soluciones tácticas ni rotaciones fiables. Lo peor no es el resultado, lo peor es la sensación de impotencia absoluta. @mundiario