Gerard Piqué vuelve a quedar en el centro de la polémica, pero esta vez el asunto ha terminado con una sanción demoledora. La RFEF ha castigado al exjugador del Barcelona con seis partidos de suspensión y dos meses de inhabilitación después de los graves incidentes protagonizados tras la derrota del FC Andorra ante el Albacete.
De acuerdo a Sport, el acta arbitral describe una escena de enorme tensión. Según el informe, Piqué persiguió al colegiado por el túnel de vestuarios “a escasos centímetros de su cara”, gritándole y cuestionando de manera intimidatoria su actuación. Entre las frases recogidas aparecen expresiones especialmente duras como “ojalá tengáis un accidente” o “en otro país os reventarían”.
La Federación considera que esas palabras cruzaron una línea roja. Por un lado, la suspensión deportiva responde a “actitudes levemente violentas” hacia los árbitros. Por otro, la inhabilitación de dos meses llega por considerar que sus declaraciones atentaron contra “la dignidad y el decoro deportivos”. El tono amenazante y el contexto bajo presencia policial agravaron todavía más el castigo.
El caso adquiere además una dimensión importante porque el Comité de Disciplina concluye que Piqué ejerce funciones directivas “de facto” dentro del FC Andorra, aunque oficialmente el club hubiese comunicado anteriormente que no tenía cargo orgánico. La RFEF entiende que su presencia constante en zonas restringidas y su implicación habitual en decisiones internas lo convierten en figura sometida plenamente al régimen disciplinario federativo.
El FC Andorra queda bajo vigilancia tras el escándalo
La sanción no golpea únicamente a Gerard Piqué. El Andorra también recibe un castigo importante: multa económica de 1.500 euros y clausura parcial de las zonas VIP y palco presidencial durante dos encuentros. Además, la Federación advierte de posibles deducciones de puntos si se repiten incumplimientos similares.
El comunicado federativo insiste especialmente en que el club llevaba meses incumpliendo normas relacionadas con accesos restringidos en vestuarios y túneles. De hecho, la Federación recuerda que ya existían advertencias previas durante varias jornadas de la temporada y que la presencia de Piqué en esas áreas prohibidas se considera parte de un patrón reiterado.
La situación se vuelve todavía más delicada porque otros miembros del club también han sido castigados. Ferran Vilaseca, presidente del Andorra, recibe cuatro meses de inhabilitación tras intentar supuestamente agredir a un árbitro en el parking del estadio. Jaume Nogués y varios integrantes del staff técnico también fueron sancionados.
El episodio deja muy tocada la imagen institucional del proyecto liderado por Piqué. El excentral siempre defendió el Andorra como una iniciativa moderna y ambiciosa dentro del fútbol español, pero este escándalo amenaza con abrir una crisis importante tanto a nivel deportivo como federativo. Y esta vez, la Rfef ha querido enviar un mensaje contundente: ciertas conductas ya no tendrán margen de tolerancia. @mundiario
