La llegada de Pini Zahavi a Barcelona ha servido para acelerar dos asuntos fundamentales en el futuro inmediato del Barça. Uno parece prácticamente cerrado: la renovación de Hansi Flick. El otro, en cambio, abre cada vez más interrogantes: la continuidad de Robert Lewandowski. El agente israelí representa a ambos y aterrizó en la ciudad condal para sentarse con Joan Laporta y empezar a definir el nuevo escenario azulgrana.
En el caso de Flick, el acuerdo está muy encaminado. Según As, el técnico alemán ha convencido plenamente al club, al vestuario y a la afición. Su liderazgo, la identidad competitiva recuperada y la sensación de estabilidad que ha transmitido durante toda la temporada han reforzado la idea de que debe ser el gran arquitecto del nuevo Barça. Laporta lo considera intocable.
El propio entrenador dejó claro hace días cuál es su intención cuando aseguró que el Barcelona será “su último club”. Una declaración potentísima que conecta directamente con el proyecto emocional que el alemán ha construido dentro del vestuario. Flick siente que ha encontrado un ecosistema ideal para trabajar y el Barça entiende que, después de años de inestabilidad, necesita continuidad en el banquillo.
Las diferencias actuales están únicamente en la duración del contrato. El club quiere ampliar su vínculo hasta 2029, mientras Flick prefiere avanzar temporada a temporada para mantener margen de maniobra. Pero nadie duda ya de que continuará liderando el proyecto culé.
Lewandowski ya no tiene asegurado su lugar en el nuevo Barça
La situación del delantero polaco es mucho más delicada. Lewandowski termina contrato el próximo 30 de junio y, aunque Laporta desea ofrecerle un año más como reconocimiento a su impacto en el club, las dudas deportivas empiezan a pesar más que nunca. El delantero cumplirá 38 años en agosto y ya no tiene el protagonismo absoluto de sus primeras temporadas.
El Barça entiende que sigue siendo un futbolista importante, pero también considera que el equipo necesita empezar a construir el futuro ofensivo alrededor de otros perfiles más dinámicos y con mayor recorrido físico. Ahí aparece el gran dilema del polaco: aceptar un rol más secundario o buscar un último gran proyecto lejos de Barcelona.
Las ofertas no le faltan. Juventus y Milan siguen muy atentos a su situación, mientras Arabia Saudí y la MLS también han movido ficha con propuestas económicamente muy potentes. Además, Lewandowski mantiene el deseo de llegar competitivo al Mundial con Polonia, algo que influirá directamente en su decisión final.
La vertiente personal también juega un papel importante. Su familia está completamente asentada en Catalunya y ha desarrollado negocios y proyectos de vida en Barcelona. Pero el fútbol no entiende de comodidad sentimental cuando aparece la sensación de pérdida de protagonismo. Y hoy, por primera vez desde que aterrizó en el Camp Nou, Lewandowski empieza a percibir que el Barça ya no gira alrededor de él. @mundiario
