Los Detroit Pistons han dejado de ser una sorpresa para convertirse en una amenaza absolutamente real en estos Playoffs NBA. El equipo de Michigan volvió a imponerse a los Cleveland Cavaliers por 107-97 y colocó un inquietante 2-0 en una serie que ahora viaja a Ohio con toda la presión instalada sobre los hombros del favorito.
La gran figura volvió a ser Cade Cunningham. El base asumió el control del partido cuando más quemaba el balón y terminó firmando un doble-doble brutal con 25 puntos y 10 asistencias. Lo más demoledor llegó en el último cuarto, donde anotó 12 puntos para destrozar cualquier intento de reacción visitante.
Detroit volvió a transmitir exactamente la misma sensación que en el primer encuentro: intensidad, orden y una confianza creciente que está desquiciando a Cleveland. Los Pistons mandaron prácticamente durante toda la noche y únicamente cedieron el liderato de manera momentánea antes de que Cunningham tomara definitivamente el mando del encuentro.
Tobias Harris volvió a ser un socio de lujo con 21 puntos y ya acumula siete partidos consecutivos superando la veintena. También aparecieron Duncan Robinson, letal desde el triple con 17 puntos, y Daniss Jenkins, que aportó otros 14 para consolidar el dominio colectivo de los locales.
Harden vuelve a desaparecer y Cleveland entra en pánico
La gran decepción de la noche volvió a tener nombre y apellido: James Harden. El veterano base, fichado para aportar experiencia y liderazgo en los momentos decisivos, firmó otro partido preocupante con apenas 10 puntos y un desastroso 3 de 13 en tiros de campo.
Su error definitivo llegó a falta de 30 segundos, cuando perdió un balón clave que terminó por sepultar cualquier esperanza de remontada para los Cavaliers. En Cleveland ya empiezan a mirar con enorme preocupación el rendimiento de un jugador llamado precisamente para evitar este tipo de colapsos.
Donovan Mitchell sostuvo al equipo como pudo con 31 puntos, especialmente gracias a un brillante tercer cuarto, pero ni siquiera su esfuerzo bastó para equilibrar una serie que empieza a adquirir un tono peligrosísimo para los Cavaliers.
Entre Mitchell y Harden acumularon 23 tiros fallados y reflejaron perfectamente el atasco ofensivo de un equipo que todavía no encuentra respuestas ante la agresividad y el ritmo físico de Detroit. La baja de Sam Merrill tampoco ayudó, aunque el verdadero problema parece mucho más profundo.
Ahora la serie se traslada a Cleveland, donde los Cavaliers todavía no han perdido en estos Playoffs. Pero el problema ya no es solo el resultado. Es la sensación. Detroit juega con hambre, con descaro y con la convicción de quien empieza a creer que puede tumbar a cualquiera.
Y mientras Cade Cunningham sigue creciendo como estrella absoluta bajo los focos de la postemporada, en Ohio ya empieza a respirarse el miedo a un desastre histórico. @mundiario
