El Deportivo vuelve a creer en el ascenso directo tras asaltar Cádiz: 0-1

El fútbol acostumbra a premiar a los equipos que saben insistir. Y el Deportivo de Antonio Hidalgo lleva semanas insistiendo. En Cádiz encontró resistencia, un ambiente exigente y a un portero inspirado, pero también volvió a demostrar que atraviesa ese tipo de momentos en los que los equipos candidatos al ascenso terminan encontrando el camino incluso cuando el partido parece condenado al empate.

La victoria en el Nuevo Mirandilla no fue una casualidad ni un golpe aislado de fortuna. Fue el resultado de un equipo que entendió mejor el partido, que dominó durante muchos minutos y que supo madurar el encuentro hasta encontrar el premio definitivo en los últimos instantes. El gol de Stoichkov, prácticamente en su primera intervención, tuvo algo de símbolo colectivo: nació de un cambio de orientación de Noé Carrillo, continuó con un centro de Escudero y terminó con el remate del delantero gaditano. Tres jugadores salidos desde el banquillo para decidir un partido grande. También ahí aparece la mano de un entrenador.

Porque el Deportivo ganó desde el juego, pero también desde la gestión. Hidalgo ha conseguido algo que parecía lejano hace apenas unos meses: construir un equipo reconocible, competitivo y convencido de sí mismo. En Cádiz se vio un conjunto paciente, capaz de asumir el control territorial sin precipitarse y de mantener la serenidad incluso cuando David Gil parecía levantar una muralla imposible de derribar.

El Deportivo enlaza diez partidos sin perder y recupera plaza de ascenso directo

El dominio coruñés fue evidente durante muchas fases del encuentro. Mario Soriano manejó el ritmo con personalidad y criterio, Villares regresó al once con una actuación de enorme madurez y Luismi Cruz volvió a aparecer como uno de esos futbolistas capaces de alterar defensas rivales desde la movilidad constante. Yeremay, pese a estar muy vigilado, fue creciendo con el paso de los minutos y volvió a convertirse en una amenaza permanente. Solo faltó el gol.

Atrás, el Deportivo ofreció también una imagen sólida. Loureiro firmó otro partido de jerarquía, mientras que Ximo Navarro sostuvo con oficio una banda complicada. Y cuando el Cádiz logró encontrar alguna grieta, apareció Álvaro Ferllo con una parada decisiva a Roger que probablemente terminó valiendo media victoria.

El conjunto gaditano, eso sí, dejó señales de cierta mejoría. La etapa de Imanol Idiakez empieza a mostrar más intensidad y más intención ofensiva, aunque sigue sin llegar el resultado. El Cádiz compitió, empujó por momentos y reclamó acciones polémicas, pero continúa atrapado en una dinámica preocupante. El problema para los amarillos es que las sensaciones ya no bastan cuando la clasificación aprieta.

El Deportivo, en cambio, vive el escenario opuesto. La sensación de crecimiento es evidente y la clasificación empieza a reflejarlo. Diez jornadas sin perder no son una casualidad en una categoría tan imprevisible como Segunda División. El equipo coruñés ha aprendido a sobrevivir en partidos incómodos, a aprovechar los recursos del banquillo y a competir con una madurez que durante buena parte del curso parecía ausente.

La visita del Andorra a Riazor se presenta como otra final con bajas sensibles

La victoria adquiere además un valor psicológico enorme porque devuelve a los blanquiazules a los puestos de ascenso directo justo en el tramo decisivo de la temporada. En este tipo de carreras largas, llegar fuerte a mayo suele importar más que haber liderado la competición en otoño.

Ahora aparece en el horizonte el Andorra en el estadio Estadio Abanca-Riazor. Será otra noche de presión, ilusión y cálculo clasificatorio. El Deportivo tendrá dos ausencias importantes, las de Noubi y Yeremay por acumulación de tarjetas, pero también contará con un Riazor que vuelve a sentirse protagonista del sueño. Eso sí, Antonio Hidalgo ya avanzó que el Deportivo recurrirá la tarjeta mostrada a Yeremay.

En definitiva, la gran noticia para el deportivismo es que el ascenso ya no parece una esperanza romántica ni una conversación nostálgica. Empieza a parecer una posibilidad real. Pero sin olvidar que el Almería sigue dependiendo de sí mismo, de modo que no puede perderse de vista la cautela. @mundiario