¿Por qué a muchos niños autistas no les gusta que los abracen?

Autora: Marisol De La Cruz De  León

Psicologa Clinica,Miembro De La Fundación Verdees

marisoldelacruz1410@gmail.com

Para la mayoría de las personas, un abrazo es un gesto universal de amor, consuelo y conexión. Sin embargo, para un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ese mismo gesto puede sentirse como una intrusión, un choque eléctrico o incluso una amenaza física.

No se trata de falta de afecto o desamor; es una cuestión de cómo sus cerebros procesan el mundo.   las razones principales detrás de este comportamiento.

Hipersensibilidad Sensorial (El «Asalto» al Tacto)

La razón más común es la disfunción del procesamiento sensorial. Muchos niños autistas son hipersensibles al tacto (defensividad táctil).

Sensación magnificada lo que para ti es un apretón suave, para ellos puede sentirse como una presión dolorosa o una quemadura.

Texturas irritantes el roce de la ropa de la otra persona, el olor de su perfume o el calor corporal pueden generar una sobrecarga sensorial inmediata.

 Los niños dentro del espectro suelen prosperar con la rutina y lo predecible. Un abrazo suele ser:

  • Espontáneo  aparece de la nada.

  • Invasivo viola el espacio personal sin previo aviso.

    Esta falta de control sobre su propio cuerpo genera ansiedad y estrés, activando su respuesta de lucha o huida.

El sistema propioceptivo es el que nos dice dónde está nuestro cuerpo en el espacio. Algunos niños autistas tienen dificultades para integrar esta información. Un abrazo altera su percepción de su propia ubicación física, lo que puede resultar desorientador y aterrador.

Si un niño rechaza los abrazos, no significa que no quiera estar cerca de ti. Existen otras formas de conectar que respetan su sistema sensorial

Alternativa    por qué funciona

Presión profunda  aveces prefieren un abrazo fuerte y firme (pedido por ellos) que uno ligero, ya que el toque suave suele ser más irritante.

Chocar los cinco es un contacto breve, predecible y con un límite claro.

Actividades paralelas Jugar a su lado sin contacto físico demuestra compañía y validación.

El  Abrazo Mariposa permitir que ellos mismos se abrazen o utilicen mantas con peso para sentir seguridad.

Lo más importante es nunca obligar. Forzar a un niño con autismo a recibir afecto físico puede causarle un trauma sensorial y enseñarle que no tiene control sobre su propio cuerpo.

Observa sus señales. Muchos niños autistas expresan su amor «a su manera»: mostrándote su juguete favorito, sentándose cerca de ti o simplemente compartiendo el mismo espacio en silencio. Eso, en su lenguaje, es un abrazo al corazón.

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