Sheinbaum convierte la visita “fallida” de Ayuso a México en un choque contra la oposición

La visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a México terminó transformándose en un episodio de alto voltaje político y diplomático en clave doméstica e internacional. La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, calificó el viaje de “fallido”, cuestionó la reivindicación de Hernán Cortés realizada por la dirigente del PP y aprovechó la polémica para cargar tanto contra la oposición conservadora mexicana como contra una visión de la historia que considera vinculada al colonialismo y al racismo estructural. El episodio revela hasta qué punto la memoria histórica de la Conquista sigue condicionando las relaciones políticas y culturales entre España y América Latina.

La gira mexicana Ayuso, concebida inicialmente como una operación de proyección internacional y fortalecimiento de vínculos políticos y culturales, acabó derivando en una controversia que ha trascendido el plano institucional para convertirse en una autopista a la creciente polarización ideológica entre sectores conservadores y progresistas a ambos lados del Atlántico.

Sheinbaum aprovechó su conferencia matutina para endurecer el tono contra la dirigente madrileña y presentar su visita como un fracaso político y comunicativo. La mandataria no solo cuestionó el contenido del discurso de Ayuso, sino también el trasfondo ideológico que, a su juicio, representa la reivindicación positiva de figuras como el conquistador Hernán Cortés. “Fue noticia allá (en España) de lo mal que le fue (…) el absurdo de esta presidenta que vino a tratar de reconocer a Hernán Cortés”, señaló la dirigente de Morena.

El choque no es baladí porque conecta con una herida histórica que sigue muy presente en buena parte del debate público latinoamericano, la interpretación de la Conquista española y el legado colonial. Mientras Ayuso defendió durante su estancia una visión vinculada a la herencia cultural hispánica y al nacimiento del mundo iberoamericano, Sheinbaum y la izquierda mexicana fustigaron ese relato, al que achacan de invisibilizar la violencia, las matanzas y el sometimiento de los pueblos indígenas.

Sheinbaum fustiga a la oposición

La presidenta mexicana llegó incluso a calificar a Cortés de “genocida”, reforzando así una línea nacionalista dura ya impulsada por su mentor y expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien durante su mandato reclamó oficialmente a España disculpas por los abusos cometidos durante la colonización. Sin embargo, Sheinbaum ha matizado que en México hay libertad para que otros políticos extranjeros vayan y divulguen sus ideas. “Se trata de debatir, no de censurar a aquellos que reconocen a Hernán Cortés y a la Conquista como el nacimiento de México”, dijo.

Aparte del choque de trenes por el relato de la Conquista, el terremoto que abortó la gira de Ayuso por un supuesto “boicot” a la gala de los Premios Platino también deja réplicas en la política doméstica mexicana, en particular porque Sheinbaum ha reiterado en sus quejas varios dardos contra la oposición conservadora, en particular el liberal-conservador Partido de Acción Nacional (PAN), que no arropó por completo a la baronesa madrileña, aunque varios gobernadores, diputados, alcaldes y concejales sí se reunieron con ella durante su visita.

Hay preguntarse quién la trajo. Porque, imagínense, un partido político que se saca foto con sus gobernadores, reconociendo a esta mujer como un exponente internacional”, planteó la presidenta de izquierdas.

La Comunidad de Madrid denunció un “boicot”

La mandataria quiso diferenciar claramente la relación institucional que mantiene actualmente con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y con la Corona española del discurso representado por Ayuso. En ese sentido, destacó que “España ha dado un paso, desde el Rey, el jefe del Estado español, al decir que hubo atrocidades (durante la Conquista y la época colonial)”.

El Gobierno mexicano busca consolidar una nueva etapa de relaciones diplomáticas con España tras años de tensión durante la presidencia de López Obrador. La participación de Sheinbaum en la cumbre de líderes progresistas junto a Sánchez en Barcelona evidenció precisamente esa voluntad de normalización política e institucional, cuando no es habitual que la presidenta se mueva fuera de México.

La visita de Ayuso apareció así, desde la óptica del oficialismo mexicano, como una interferencia incómoda en ese proceso de distensión. Y el hecho de que parte de la oposición conservadora mexicana recibiera a la dirigente madrileña ofreció a Sheinbaum una oportunidad política para reforzar su relato contra el bloque opositor. El mensaje iba especialmente dirigido al PAN, principal fuerza mexicana de derechas, al que el oficialismo acusa frecuentemente de alinearse ideológicamente con la derecha internacional.

Paradójicamente, ni siquiera dentro del espectro conservador mexicano la figura de Cortés genera consenso positivo. Esa circunstancia terminó dejando a Ayuso en una posición políticamente incómoda durante buena parte de su estancia. Desde la Comunidad de Madrid se denunció un supuesto boicot del Gobierno mexicano y presiones para impedir su participación. Sin embargo, la empresa organizadora negó haber recibido amenazas oficiales y explicó que la retirada de la invitación respondió al deseo de evitar que el evento derivara en una plataforma de confrontación política. @mundiario